Brasil perdió 12.292 puestos de trabajo formales en noviembre pasado y rompió una racha positiva de creación de empleo de siete meses consecutivos, informó el Gobierno. Tras difundirse estas cifras, el ministro de Trabajo, Ronaldo Nogueira, presentó su renuncia.

El dato de noviembre, que es el peor desde marzo de este año, cuando se destruyeron 57.625 empleos, es el resultado de 1.111.798 contrataciones y 1.124.096 despidos, según datos difundidos por el Ministerio de Trabajo.

"Ese saldo negativo no significa una interrupción del proceso de retomada del crecimiento económico del país", afirmó Nogueira, citado en un comunicado.

El resultado de noviembre es el primero tras la puesta en marcha de la reforma laboral que entró en vigor el día 11 de noviembre y que prevé contratos de trabajo temporales y con jornada partida.

Criticada por los sindicatos y aplaudida por las patronales, el Gobierno espera que la nueva legislación, la cual permite una flexibilización del mercado laboral y abre las puertas para un abaratamiento de la mano de obra, dé un impulso todavía mayor a las contrataciones a medio y largo plazo.

Por sectores, el resultado negativo en noviembre evidenció la destrucción de empleo en la Industria de Transformación (que perdió 29.006) y en la Construcción Civil (22.826); el Comercio aprovechó el tirón de las fiestas navideñas para reforzar su plantilla.

En comparación con años anteriores, el saldo negativo de noviembre de 2017 es mejor que el del mismo mes de 2016 y 2015, cuando se perdieron 116.747 y 130.629 trabajos formales, respectivamente, en medio de una profunda recesión económica.

En este 2017, la economía brasileña comenzó una tímida recuperación que arrojó en los nueve primeros meses una expansión del 0,6 %, que al cierre del ejercicio podría aumentar hasta el 0,98 %, según el último sondeo divulgado por el Banco Central.