El candidato derechista Sebastián Piñera se impuso con comodidad en el balotaje de las elecciones presidenciales de Chile sobre el candidato oficialista Alejandro Guillier y en marzo recibirá los atributos del mando de parte de la presidenta Michelle Bachelet y, al igual que ésta, ingresará por segunda vez como mandatario al palacio de La Moneda.

Las primeras mesas del veloz escrutinio dieron alguna esperanza al senador socialista Guillier, alimentadas también por una clara diferencia en su favor en el voto de los chilenos residentes en el exterior, pero desde el momento en que el recuento alcanzaba al 10 % de las mesas, la diferencia en torno a los 9 puntos se mantuvo constante hasta el final del conteo.

"Hemos sufrido una derrota dura", dijo Guillier a las 19:45, al admitir la victoria de Piñera, al hablar ante sus seguidores, reunidos en el Hotel San Francisco, a pocas cuadras del Palacio de La Moneda.

Pero hacía largo rato que las caras largas de los adherentes del candidato oficialista anticipaban la derrota, luego de la efímera esperanza de los primeros votos.

La velocidad del conteo no dio tiempo para que las esperanzas se consolidaran; en apenas dos horas el conteo llegó al 99,31% de las mesas.

Por el contrario, en el comando de campaña de Chile Vamos, ubicado en el Hotel Crowne Plaza, a metros de la tradicional Plaza Italia, el clima se tornó festivo cuando llegó la información de que con el 45% de las mesas escrutadas la tendencia se mantenía firme.

De inmediato, un grupo de operarios comenzó a armar el escenario desde el que Piñera daría su primer discurso como presidente electo a quienes se acercaran a esa plaza, donde los chilenos festejan triunfos deportivos.

La previsión fue correcta, la zona frente al bunker derechista se llenó. Y no fue la única zona de festejos: en todas las comunas de la capital chilena, y también en regiones, simpatizantes de Piñera salieron a la calle a festejar el triunfo de su candidato en autos, con banderas chilenas, bocinazos y con cánticos.

Cuando aún faltaba para confirmar la victoria de Piñera, su ex ministro de Hacienda, Felipe Larrain, expresó desde el comando que estaba "muy contento, ya que se está perfilando un triunfo más amplio del que imaginábamos" y, economista antes que político, remarcó que los mercados reflejarán buenos números con estos resultados.

Poco después de las 20, Bachelet cumplió con la formalidad republicana de llamar personalmente a su sucesor electo para felicitarlo y acordar el horario en que mañana lo visitará en su domicilio para comenzar a acordar los términos de la transición. La cita será a las 9 hora local en el domicilio de Piñera, el la recoleta comuna de La Condes, desayuno mediante, como indica la tradición.

Ambos mandatarios son experimentados en estos intercambios, ya que es la tercera vez que se traspasarán el mando entre sí. Bachelet le entregó el mando a Piñera en 2010, luego recibió los atributos de manos de éste, en 2014, y ahora se los devolverá.