Varios líderes independentistas catalanes reconocieron que la secesión no es un objetivo realizable en lo inmediato, e incluso el destituido ex presidente Carles Puigdemont afirmó que para él “sigue siendo posible” una permanencia de Cataluña dentro de España.

Puigdemont hizo esta afi rmación en una entrevista al diario belga Le Soir, cuando los partidos catalanes están ultimando esta semana sus listas para las elecciones regionales del 21 de diciembre, convocadas por Madrid para tratar de zanjar el desafío independentista.

El propio líder secesionista, reclamado por la justicia española por un presunto delito de rebelión, quiere concurrir a las urnas al frente de una lista llamada Juntos por Cataluña. Su objetivo es que esa lista sea transversal y no se limite a los miembros de su formación, el Partido Demócrata Catalán (PDeCAT).

“Estoy dispuesto y siempre he estado dispuesto a aceptar la realidad de otra relación con España”, declaró Puigdemont en la entrevista con Le Soir, precisando que existen soluciones políticas que no sean la independencia de Cataluña.

“¡Sigue siendo posible! Yo que he sido independentista toda mi vida, he estado trabajando treinta años para lograr otro encaje de Cataluña dentro de España”, dijo el líder secesionista. “Sigo estando a favor de un acuerdo”, insistió.

Actualmente, ocho miembros del cesado gobierno de Puigdemont están en prisión provisional, y en los últimos días varios líderes secesionistas han tomado distancias respecto al proyecto de una rápida independencia.

La presidenta del disuelto Parlamento catalán, Carme Forcadell, investigada por rebelión, no acudió el sábado a la masiva manifestación celebrada en Barcelona para pedir la liberación de los detenidos, y dijo ante los jueces que acataba el orden constitucional.

Ayer, el portavoz del partido que desde principios de 2016 gobernó en coalición con Puigdemont, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), reconoció además que el ejecutivo catalán no estaba en condiciones de defender la independencia tras el referendo ilegal de autodeterminación del 1 de octubre en el contexto que imperaba.

“Para lo que no estaba preparado el gobierno era para hacer frente a un estado autoritario y sin límites a la hora de aplicar la represión y la violencia”, declaró a la prensa Sergi Sabrià, portavoz de ERC, a quien los sondeos pronostican una victoria en las elecciones aunque sin mayoría absoluta. Según él, no hubo otra alternativa que dar marcha atrás por tal de que “el proceso continuara siendo pacífico”.

Carles Puigdemont se marchó a Bruselas tras la declaración unilateral de independencia votada en el Parlamento catalán el 27 de octubre, a la que siguió, horas más tarde, el cese de todo su gobierno y la puesta bajo tutela de la región. Ese mismo día, el gobierno de Rajoy disolvió igualmente la cámara catalana, de mayoría independentista, y convocó elecciones regionales para el 21 de diciembre.