El presidente de Brasil, Michel Temer, firmó un decreto provisorio que deberá ser refrendado por el Congreso en tres meses y morigera varios puntos de la reforma laboral consensuados con parte del oficialismo en el Senado, pero que fueron duramente cuestionados tanto a nivel interno como internacional.

El decreto, denominado Medida Provisoria, fue publicado en el Boletín Oficial y alivia situaciones que habían sido consideradas “excesivas” en la flexibilización laboral por parte de un ala del gobernante Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB).

Esta decisión enfrentó a Temer con el número 2 del país, el titular de Diputados, Rodrigo Maia, quien se quejó de que estas correcciones a la ley que entró en vigor el sábado último no se hagan mediante la tramitación tradicional de un proyecto de ley.

No obstante, desde el Ejecutivo argumentaron que un trámite de esta naturaleza requeriría más tiempo de debate. Para ello el Legislativo tendrá los próximos 120 días, plazo tras el cual si el decreto provisorio, que ya está en vigor, no es votado afirmativamente, perderá su vigencia.

El malestrar de Maia llegó a tal punto que incluso afirmó que cambiar por decreto una ley de la magnitud de la reforma laboral puede ser “inconstitucional”.

Modificaciones
Para embarazadas y lactantes, el decreto provisorio determina que la trabajadora debe ser apartada de actividades insalubres durante la gestación, pero permite que actúe en lugares medianamente o mínimamente insalubres si ella presenta un certificado de salud.

El trabajo intermitente, que permite la contratación por horas en blanco, también fue objeto de cambios: la medida crea una “cuarentena” de 18 meses para cambiar un contrato por tiempo indeterminado por otro de tipo intermitente, pero esto vale apenas hasta diciembre de 2020.

El papel de los sindicatos, que fue reducido ya que podrá valer para la justicia el acuerdo entre empleador y empleado, recuperó algo de protagonismo: la jornada de 12 horas por 36 de descanso debe ser negociada por convención colectiva de trabajo.

Otro reclamo del ala menos dura del PMDB fue atendido por Temer, que es la forma de indemnización por daño moral a un trabajador que demanda a la patronal.

En ese sentido, el decreto provisorio autoriza al juez a fijar una suma de indemnización, contra lo que decía inicialmente la ley, que fijaba como parámetro de cálculo el salario del trabajador.