El mandatario brasileño, Michel Temer, dijo anoche en un mensaje a la nación que 2017 fue un año de "conquistas importantes, sin populismos ni salvadores de la patria", y afirmó que se están abriendo las puertas para una mayor "estabilidad" en 2018, en el que habrá elecciones presidenciales.

"No adoptamos modelos populistas, ni escondemos la realidad. Nada de esperar por milagros y contar con salvadores de la patria. Es, con ese compromiso, con la mirada totalmente vuelta para el país, que los cambios, las innovaciones, están siendo hechas en todos los frentes", manifestó el jefe de Estado, quien registra el peor índice de aprobación ciudadana de toda Latinoamérica, por debajo del 3%.

En el mensaje, emitido por televisión y radio, hizo un breve repaso a la gestión de su gobierno, que, según su opinión, permitió lograr "conquistas importantes y esenciales en este año de grandes desafíos para todos".

Temer completó en 2017 su primer año en la Presidencia desde que el Congreso destituyera el año pasado por supuestas irregularidades en el manejo de los presupuestos a la entonces mandataria Dilma Rousseff, de quien era vicepresidente.

"En un corto espacio de tiempo colocamos la economía en orden, salimos de la recesión y tenemos las tasas de interés más bajas de los últimos años", destacó entre la serie de mejoras macroeconómicas que citó en su pronunciamiento.

No obstante, el gobernante reconoció que "el desempleo todavía es grande, pero el descenso registrado en los últimos meses demuestra que el país está en el camino adecuado".

Además, vaticinó que con la reforma laboral aprobada este año, que abre la puerta al abaratamiento de la mano de obra, el número de puestos de trabajo "será cada vez mayor".

Desde su llegada al poder, el Ejecutivo de Temer ha impulsado una agenda económica con profundas reformas de corte neoliberal, un severo ajuste fiscal y un amplio paquete de privatizaciones y concesiones a fin de revertir el desequilibrio en las cuentas públicas provocado por la recesión de los dos últimos años.

Ese paquete de reformas provocó la convocatoria durante este año de dos huelgas generales con un impacto limitado.

Temer reservó una parte de su mensaje para reiterar la importancia de aprobar la también polémica reforma de las pensiones, cuyo trámite en el Congreso está paralizado desde hace algunos meses debido a los escándalos de corrupción que salpicaron a él y a varios de sus ministros, a los que no hizo alusión.

Para el presidente, la reforma del sistema de jubilaciones "no es una cuestión ideológica o partidaria, es un cuestión del futuro del país" y para defender su postura citó a la Argentina.

"Nuestro país vecino, Argentina, en un gesto consciente y de la unión por el país, dio ejemplo y acaba de aprobar su reforma de las pensiones. Tengo plena convicción de que nuestros parlamentarios darán su voto y su aval para que eso también ocurra aquí", remarcó.

Temer terminará su mandato el 1 de enero de 2019, cuando le sucederá el nuevo presidente que saldrá electo de los comicios que se celebrarán en el país en octubre del próximo año.