Un equipo interdisciplinar franco-argentino, del que participa un científico del Conicet, halló evidencias de una agricultura andina adaptada a los cambios climáticos que se experimentaron entre los siglo XIII y XV. Los resultados fueron publicados en la revista Sciences Advances. Es la población que habitó la zona de los salares de Uyuni y Coipasa, al sur de Bolivia y tuvo una sorprendente adaptación a los cambios climáticos que se experimentaron entre los siglo XIII y XV.

El equipo de trabajo, integrado por Pablo Cruz, investigador adjunto del Conicet en la Unidad ejecutora en Ciencias Sociales Regionales y Humanidades de la universidad de Nacional de Jujuy, y colegas del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) y el Institut de Recherche pour le Développement (IRD), Montpellier, Francia, exploró una zona en la región Andina, que hasta el momento no había tenido un relevamiento tan exhaustivo. "Cuando empezamos a trabajar en la región rápidamente nos llamó la atención el enorme número de estructuras de almacenaje de granos, teniendo en cuenta que es una región de clima extremo, no solamente por la altura, encima de los 3700 mts- sino las condiciones de sequía y frío; hoy en día se registran de más de 260 noches con heladas anuales", explica Cruz.

En la investigación se registraron y se analizaron más de 4.500 graneros destinados al almacenaje de quinua. "A medida que fue creciendo el estudio, se fue complementando con análisis paleoclimáticos y genéticos de los granos de quínoa arqueológicos que recuperamos de esos graneros", cuenta el investigador.