A la hora de despedir el 2017, a diferencia de otros años, las empresas imponen nuevas tendencias. Invierten mucho más en agasajar a clientes que a empleados, acortan el horario de los festejos, limitan el consumo de alcohol, dejan de lado los grandes shows y apuestan a las nuevas tecnologías.

El costo por persona es muy variable. Los más austeros arrancan en los $2.000 y otros invierten hasta $5.500 por persona y un promedio de $10.000 por familia, los que se inclinan por el Family Day.

Las organizadoras de grandes fiestas empresariales coinciden en que la cantidad de eventos creció, o por lo menos, se mantuvo, comparado a otros años. Sergio Ventura, director comercial de la multinacional suiza MCI Group, indica que "este año, las empresas invirtieron hasta un 40% más en las fiestas de sus clientes que en la de sus empleados. En general, las reuniones fueron más descontracturadas y creativas. Por ejemplo, PriceWaterhouse hizo una fiesta para 1.600 personas. Como la mayoría eran de la Generación Y (de 25 a 30 años) tuvo una mayor producción, se usaron mucho las redes sociales y hasta se generó un espacio para una Fiesta Silent. Le dábamos auriculares a los invitados y había dos canales, uno con música electrónica y otro con ochentosa".

Algunas compañías tomaron recaudos y prefirieron no elegir hoteles 5 estrellas con lujosas mesas para evitar críticas o que el festejo se vuelva un bumerán. "Rubros como telecomunicaciones cambiaron las grandes fiestas por after office", cuenta Ventura, que entre sus clientes tiene al Banco Supervielle, Starbucks, Newsan y Telefónica, entre otros.

Marcelo Gordín, director de Enfasis Motivation Company, cuenta que "las fiestas formales no llegan ni al 10%, las nuevas generaciones no valoran los servicios de catering formal. Hubo una gran tendencia a festejos donde los empleados participaban con la familia para generar más impacto. Un 25% eligió hacer fiestas dentro de las plantas industriales y otros optaron por lugares no convencionales para complacer a las nuevas generaciones".

Entre las tendencias que se impusieron este año, Gordín cuenta que "se acortó el horario de los festejos, varios fueron de las 17 a las 22 horas. Lo que más se vió fueron los foods trucks, fiestas con formato de eventos sustentables o de festivales, al estilo Personal Fest, mucha tecnología, pulseras interactivas con led y juegos con celulares".

Carlos Bertani, integrante de Acuario Eventos y Promociones y vicepresidente de la Asociación Argentina de Congresos, Exposiciones y ferias (AOCA) opina que "fue un año positivo, tuvimos el doble de clientes que gastaron hasta un 30% más en las fiestas. Las empresas pidieron más creatividad con un diferencial importante a un precio razonable por persona. En nuestro caso no hacemos corporativos, realizamos festejos para clientes y distribuidores".

Con una cartera de clientes que incluye desde FC Johnson, Massey, Panamerican Energy, Volkswagen y Mercedes Benz, entre otros, Bertani sostiene que "los sectores que más invirtieron fueron agro, automotriz y petróleo, aunque agroindustria no hizo fiestas para sus clientes".

El impacto de los costos

Silvia Amarante, presidente de la Asociación de organizadores de fiestas, reuniones empresariales y proveedores hizo un balance del año. "Las empresas gastaron menos en locutores y grupos de música y más en comida, tecnología y Dj. Se controló el consumo de alcohol. En relación al catering versus Food Trucks, considero que la gente va a comer a las fiestas y si hay 1.000 personas es imposible comer en esos espacios. Sí puede ser para servir helados, hamburguesas, papa fritas o panchos, no más que eso".

Comparado con el año anterior, Amarante dice que "el alquiler de un salón se duplicó en relación al año pasado. En general, el presupuesto necesario para hacer una fiesta se duplicó en los últimos dos años". Lugares buscados como Espacio El Cubo, donde Marcelo Tinelli festejó los 15 años de su hija Juana, cotizan a u$s30.000.

Más allá del balance positivo, las empresas del sector tienen una gran preocupación. "La tremenda presión impositiva, que este año fue insoportable", cuenta el director de Enfasis Motivation Company, que tiene entre sus clientes a Unilever, Danone, La Caja, Lóreal, Avon, Monsanto, Syngenta, Acindar y Tenaris, entre otros.