Ni los albergues transitorios se salvan. El sector se queja de que tiene una rentabilidad casi nula y que apenas, está sobreviviendo. Existen 600 hoteles alojamiento en todo el país, de los cuales 350 están en el conurbano, 140 están en Capital Federal y el resto en el interior. Dan trabajo a 9.000 personas en forma directa, ya que están abiertos las 24 horas, los 365 días del año. Pero en forma indirecta, el número se multiplica varias veces. Caída en visitas y ni hablar de la baja de consumo de los extras, como los juguetes eróticos.

Sobre este preocupante panorama, José Manuel Capelo, presidente de la Federación Argentina de Hoteles Alojamiento por Hora, le explicó a BAE Negocios que “nuestra situación no es muy diferente a la de la mayoría de las Pymes. Venimos con una crisis de arrastre, sumado al aumento de costos. Perdimos por completo la rentabilidad. Tenemos un 20% menos en asistencia, el consumo dentro de la habitación cayó un 50%, igual que la venta de accesorios”.

A la hora de analizar el impacto en las diferentes clases sociales, Capelo, uno de los socios de Cramer Plaza Hotel, es claro sobre el cambio de comportamiento de los clientes. “La más afectada es la clase media. Venían acostumbrado a un determinado nivel de vida y ahora no lo pueden afrontar. Se ve que cada vez más llevan la bebida que van a tomar, pese a que el servicio de bar tiene precios accesibles. Ya no piden champagne y se restringen en los gastos. La clase alta también sufre los altos costos y los que apuntan a nichos de mercados más bajos, sufrieron menos el impacto porque hacen toda clase de promociones”. Antes solían verse cartelitos promocionando turnos de una hora en zonas como Constitución, hoy las ‘promos express’ también se alternan en barrios como Balvanera, Congreso y Montserrat. Todo vale a la hora de seducir a los clientes. Aunque las promos ayudan bastante no terminan de compensar la caída de los ingresos.

Hay una estadística que muestra sin lugar a dudas, el deterioro en el rubro. “En los últimos seis años, se cerraron más de 30 hoteles alojamiento en la Ciudad de Buenos Aires. Un promedio de no menos de 5 establecimientos por año. En el mejor de los casos, por el avance inmobiliario, pero en la mayoría fue por la caída en la rentabilidad. El aumento de costos, las tarifas de los servicios públicos, la presión tributaria, las tasas municipales exigidas en las diferentes provincias y en Capital Federal son muy duras de afrontar”, explica el titular de la entidad.

Un dato no menor que agrega Capelo es que “somos todos pequeños y medianos empresarios,no hay cadenas de hoteles, todo fue construido con capital argentino. Siempre apostamos al país, no hay ningún hotel alojamiento de capitales extranjeros. Hace más de treinta años que no abre un albergue transitorio en Capital. Seguimos apostando al negocio pero no podemos trasladar todos los aumentos de costos a los clientes”.