Los industriales se preparan para enfrentarse a un año lejano a las expectativas que habían sembrado en los primeros tiempos de gestión de Mauricio Macri. La devaluación de inicio de mandato se licuó junto con la competitividad de las fábricas argentinas, que debieron hacer frente a las medidas económicas que ajustaron el mercado interno, sufrieron las importaciones y restringieron el financiamiento productivo. Aún así, en ese entonces, las mujeres y hombres de la UIA decidieron dar señales de respaldo a la espera de la "etapa industrial".

Desde el anuncio del fin de los créditos subsidiados para la producción que el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, les adelantó a los jefes industriales en su casa de Avenida de Mayo al 1.100, el financiamiento se estableció por encima de las tasas de interés establecidas por el BCRA para cualquier cliente. Ninguna plaza volvió a ofrecer préstamos al 17% anual a pesar de que la obligación para que los bancos mantengan esa oferta caducará recién a fin de este año.

Hoy la falta de financiamiento es el problema más grave que enfrenta la UIA por las quejas que recibe de las uniones industriales de todo el país. "Tenemos que llevarle esa preocupación al Gobierno, pero existe tanta animosidad con nosotros que seguramente nos vamos a encontrar con un enojo porque creen que nos convertimos en opositores", le dijo uno de los encargados de relevar la información que la entidad pretende llevar a la Casa Rosada.

El clima de tensión entre los industriales y la administración Macri se dejó ver en la última Conferencia Industrial que se realizó en Parque Norte, a donde en la primera jornada hubo fuertes cruces por la política de comercio exterior y en el segundo día se hicieron notar los faltazos del Gobierno. Allí los jefes de la UIA admitieron que "algo se rompió" en la relación.

"Nosotros pudimos sostener el respaldo hasta donde pudimos. Después de dos años de buenas relaciones pero sin beneficios importantes para el sector, es claro que no podemos seguir mirando para otro lado", admitió a BAE Negocios uno de los conductores de la mesa chica de la entidad centenaria.

Según pudo saber este diario de parte de fuentes oficiales, algunos dirigentes de la gremial-empresaria industrial reforzaron el contacto directo con funcionarios de primeras y segundas líneas del Gabinete económico para sondear de primera mano el estado de situación. "No podemos inyectar con anabólicos del Estado a empresas y sectores que no son sustentables por sí mismos", fue el mensaje que enviaron desde la Rosada para que impacte directamente en la UIA.

No hay en el Gobierno una estrategia de romper relaciones con la central fabril, en donde conviven grandes empresas y pymes, pero el clima se enrareció con todos los sectores. La liberación de importaciones de acero y aluminio a partir de la baja de Licencias No Automáticas no sorprendió a la poderosa Techint, en donde aún confían en los reglamentos técnicos para controlar la importación y especialmente el dumping chino.

Sin embargo, la urgencia para destrabar el ingreso de productos importados a la par de la tardanza en la confección de las normas técnicas para evitar una inundación externa sembró alarma en todo el sector industrial: "Si a Techint, con Paolo Rocca (CEO y dueño de la multinacional argentina) hablando en primera persona para defender el modelo, lo perjudicaron, qué queda para nosotros", se preguntó de manera irónica un integrante de la COPAL.

Lo cierto es que el terreno quedó abonado para aquellos industriales que evitaron el perfil alto para chocar contra las políticas económicas del Gobierno. "Teníamos que darle tiempo para que se acomoden y se adapten en el manejo de la crisis, pero las fábricas no podemos esperar más y a pesar de nuestros deseos, no parece que este año sea en el que se tomen las medidas beneficien a la industria", se lamentó uno de los dialoguistas de la UIA.