Las cerveceras tradicionales buscan reinventarse ante la transformación del mercado que implicó el boom del segmento artesanal, con consumidores que buscan probar nuevos productos.

En la cuarta edición de su día de Campo en Tres Arroyos, Quilmes lanzó su caballito de batalla para este verano. Se trata de una cerveza que vuelve a la “receta tradicional” de la compañía, sin conservantes, a tono con las nuevas tendencias.

En ese contexto, en la compa- ñía celebraron que la reforma fi scal del Gobierno finalmente no incluyera una suba de impuestos -desde el 8,7% hasta el 17%- para su producto insignia como se había previsto originalmente. “Si estaban a favor del vino, también lo tienen que estar a favor de la cerveza”, argumentaron, ya que en ambos casos “en las dosis normales es bueno para la salud y es un producto con origen agrícola”.

Pasado el nerviosismo respecto a la posibilidad de este impuestazo, en Quilmes van por más y salieron a respaldar las reformas “previsional, laboral y tributaria” impulsadas por el Ejecutivo, que, entienden, permitiría reducir el nivel de informalidad que tiene el sector, producto de la elevada carga impositiva que pesa sobre el sector de bebidas. “Estamos totalmente a favor y una reducción de Ingresos Brutos sería espectacular”, aseguraron directivos de la empresa ante la consulta de BAE Negocios.

De todas formas, en Quilmes no bajan la guardia y advierten que con la reforma fi scal “se duplica la carga impositiva a gaseosas y aguas saborizadas, eso se traslada al fi nal de la cadena e impactará en el volumen”, de ventas, algo que consideran “preocupante”.

Es que dentro de su estructura de negocios, la empresa comprende el embotellado y distribución de las bebidas que elabora Pepsico. De ahí que se encarguen de aclarar que “estamos atentos a la discusión pero no estamos dentro de ella”.

Quilmes proyectó una inversión de u$s1.700 millones en cinco años “la mayor de una empresa de consumo masivo”, de la cual ya está ejecutada el 25%. En ese sentido, en su planta de Tres Arroyos desembolsarán $20 millones en su proyecto de “maltería verde” que incluye el uso de energías renovables, la reutilización de residuos y desechos y la creación de un pequeño espacio de regeneración para especies nativas.

Respecto al futuro, en la cervecera sostienen que “si el país crece 3 ó 4 por ciento al año hay negocio” y que en la Argentina hay espacio para pasar de los 40 litros per cápita anual de consumo actuales a 60 como tiene el resto de la región.

Actualmente Quilmes tiene además de la marca tradicional, a Stella Artois, Corona, Andes, Norte y Brahma. Junto a la Patagonia, suman el 75% del mercado argentino.

Y si bien reconocieron que en los últimos años el consumo de Quilmes ha ido decayendo por una “percepción de mala calidad” que se fue ampliando entre los consumidores, el market share del grupo se mantuvo por la nueva a tendencia de los consumidores de probar diferentes estilos de esta bebida milenaria.