Hace una semana el Concejo de la ciudad de Rosario votó por unanimidad la prohibición del uso del glifosato en la zona periurbana. Ahora la intendenta Mónica Fein, tiene hasta el próximo lunes para promulgar o vetar la medida que fue aprobada por concejales de su propio partido. Para el campo, la reglamentación deja un “mal precedente” para la agricultura. “Se aplico la prohibición a partir de lo que en el derecho ambiental se llama: principio precautorio; y ante la duda de que se pueda producir un daño, quien debe demostrar que es inocuo es quien produce el probable daño”, con estas palabras el concejal del PJ y autor de la iniciativa, Osvaldo Miatelli argumentó a BAE Negocios los motivos de la ordenanza. El concejal señaló que “la decisión se tomo en base a la salud de las personas, y si bien hay estudios contradictorios sobre sus probables o no efectos cancerígenos lo que muestra la disparidad en el mundo científi co, países como Francia, Luxemburgo o Bélgica han avanzado con un criterio de prohibición”. Por lo pronto la medida que fue aprobada el 16 de noviembre pasado, está en manos del Ejecutivo que tiene 10 días para dar marcha atrás o promulgarla. La prohibición recaerá no sólo en las 800 hectáreas que tiene Rosario, 300 destinadas a la soja y el resto en horticultura sino también en la jardinería. Desde la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), su presidente Pedro Vigneau advirtió que “sólo falta que salga en boletín y de ser así, deja un precedente lamentable”, y agregó además que “la prohibición deja un tema de largo debate sobre el riesgo del glifosato que no tiene asidero científi co, y más aún en una zona como Rosario, cuna de la soja en la Argentina”. El glifosato, un herbicida que combate las malezas en cultivos como la soja, es usado en las más de 20 millones de hectáreas que se siembran en la Argentina.

Hoy distintas localidades avanzaron con la prohibición, es por eso el Ministerio de Agroindustria trabaja puertas adentro en el armado de un proyecto de ley para regular con “pautas comunes” su uso en todo el país ante las “inconsistencias” que se imponen en provincias y municipios como es el caso de las aplicaciones en el campo. Para eso buscará no sólo marcar sanciones sino también impulsará el uso correcto de éstos.