El poder curativo de las plantas es casi mágico. Científicos del CONICET descubrieron que la jarilla -un arbusto que muchas veces se lo ve a la orilla de los caminos- combinado con el café detiene la caída del cabello. Un laboratorio Pyme argentino, Garré Guevara, se interesó por el descubrimiento, presentó un plan de negocios y obtuvo la licencia por diez años. Llevó al producto a escala industrial y empezó a comercializarlo a finales de 2012. Desde este mes, se vende en Londres (Gran Bretaña) y en breve, llegará a Alemania, España y Bélgica. Se produce en la planta que la empresa tiene en la localidad de San Martín, el corazón del conurbano bonaerense, y se vende en Europa.

Claudia Anesini, del Instituto de Química, Metabolismo y Farmacia de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, y su equipo, fueron los impulsores del estudio de la jarilla. Cuando probaron en el laboratorio la eficacia de los extractos vegetales de la jarilla combinados con el café, iniciaron rápidamente el trámite en el registro de patentes. Casi como descubrir la pólvora, se dieron cuenta tenían un antídoto para ayudar a detener la caída del cabello, un problema que afecta al 40% de la población mundial. En ese momento, la dirección de transferencia y vinculación tecnológica del Conicet ofreció a la comunidad el descubrimiento, buscando un socio para generar productos de alto valor agregado.

Sergio Garré, socio del laboratorio, vio enseguida la veta. Consiguió la licencia y vendió un inmueble que tenía de 200 metros para poder obtener u$s100.000 e invertirlos en investigación, desarrollo y en la planta, que le permitió llevarlo a escala industrial. Hoy comercializa loción para el crecimiento, champú anticaída, bálsamo acondicionador, shampoo anticaspa y otros productos para crecimiento de pestañas y cejas. "Hicimos estudios clínicos en humanos que se expusieron en una publicación científica suiza. Existe muy poca oferta de productos con evidencia científica para la detección de la caída del cabello y la recuperación capilar", puntualiza el visionario.

El laboratorio argentino produjo 80.000 unidades en 2017 y este año, espera superar las 100.000. La línea Eco Hair facturó $16 millones anuales el año pasado y este año, superará los $20 millones. "El CONICET recibe un porcentaje de las ventas como regalías, sabemos que el 50% va al Instituto de Química, Metabolismo y Farmacia y el 50% restante, va al salario de los tres investigadores que descubrieron las patentes. El sistema es muy virtuoso, hay una oportunidad para muchas empresas, ya que tienen mucha tecnología disponible que puede aplicarse al campo productivo y generar oportunidades de negocios", explica Sergio Garré.

Al exterior

Hace un tiempo, se acercaron desde Londres al Ministerio de Ciencia y Tecnología para averiguar si había alguna planta exótica para la caída del pelo. El CONICET contó que tenía un producto natural, con eficacia y sin efectos adversos y los contactó con el laboratorio Garré. "Ya cerramos un acuerdo y en este primer año nos compraron 18.000 unidades, por un valor de u$s140.000. Tenemos una alegría y un orgullo inmenso de fabricar los productos en nuestra planta de San Martín y que se usen en Londres. Poder exportarlo terminado es una satisfacción muy grande", cuenta Garré.

En Inglaterra desarrollaron un sistema de análisis por ADN para determinar que posibilidades tiene la persona de perder el pelo y ofrecen distintos tratamientos, uno de ellos será el argentino.

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