Encontrar al adversario que dé redito político es una de las premisas de los poderes gobernantes. El primero que encontró la administración de Cambiemos fue fácil: la ex presidenta Cristina Fernández sirvió tanto para la campaña presidencial de 2015 como para el comicio de medio término de 2017. En los dos casos le resultó muy útil, para ganar la Presidencia y para fortalecer su alianza en el Parlamento. En los últimos meses los adversarios que eligió no parecen haber dado tanto rédito. Una evidencia fue la reyerta con los industriales que intentará desandar hoy cuando el jefe de Gabinete, Marcos Peña, reciba a la conducción de la UIA mientras el Gobierno alienta las voces críticas como la del presidente de FIAT, Cristiano Ratazzi. La Casa Rosada se corre de la línea de fuego y deja florecer las internas para no recibir el daño. ¿Le pasará lo mismo con el camionero Hugo Moyano? Según señaló en su edición del domingo el diario La Nación, el vicejefe de Gabinete Mario Quintana es el encargado de restablecer el diálogo. La CGT quedó resentida por la movida de Moyano del 21 de febrero en la Plaza pero el camionero activó una señal que el el Gobierno leyó.

¿Hacia dónde dirigirá la Casa Rosada sus próximas ráfagas? Con el reinicio de la actividad parlamentaria, el Frente para la Victoria es siempre una alternativa. El peronismo está jugando su propia partida tratando de hacer pie en lo que viene. El fin de semana próximo habrá un encuentro en San Luis con la idea de constituir una especia de "pankirchnerismo" con todos los sectores que quedaron cerca del FpV y no confluyeron en otras opciones peronistas. Esto puede implicar que el "panperonismo", el sueño que alumbraba el PJ a fines del año pasado, se puede demorar o directamente, desviar.

Afortunado en la política, desafortunado en la economía

Cambiemos puede aprovechar su verano político mientras comienzan a complicarse algunos instrumentos de política económica que vuelven a colocar sombras sobre el equipo. Ya es un clásico que ante la disyuntiva suba de tasas para tomar pesos o seguir con la política de baja de tasas, la continuidad del presidedente del Banco Central, Federico Sturzenegger, esté en boca de todos. Pero en la última semana aumentaron las apuestas sobre qué puede pasar con el ministro de Finanzas, Luis Caputo, quien omitió su participación en empresas offshore que administraban fondos en paraísos fiscales. La pregunta es cuánto ruido puede soportar el equipo económico del Gobierno en medio de la pulseada con el dólar, los industriales, los aumentos salariales y cuando está por aterrizar en Buenos Aires la titular del FMI, Christine Lagarde, para una cumbre de presidentes de Bancos Centrales.