Cuando empezaba a armar su proyecto presidencial, Mauricio Macri comenzó a tender los primeros puentes con el fin de aportar la "pata PJ", atento a aquel viejo apotegma que indica que no se puede gobernar sin el peronismo. Con más de dos años de Gobierno nacional y ocho de administración local en la Ciudad de Buenos Aires, un mínimo cúmulo de dirigentes que provienen del peronismo están íntimamente consustanciados con el Pro -inicial- o la alianza Cambiemos en su versión actual de confluencia con la Unión Cívica Radical y con la Coalición Cívica de Elisa Carrió.

Ahora, no se trata ya de sumarlos a su espacio partidario sino que necesita al peronismo en dosis puntuales: las gobernaciones. El macrismo comenzó a explorar el alcance de las alianzas que puede tener con los mandatarios provinciales, atento a que el año que viene se vencen los cargos ejecutivos. El plan origianl del Pro era colocar a un candidato propio en cada provincia, pero la popularidad creciente de algunos mandatarios está haciendo repensar la jugada para determinar en qué distritos van a ser "aliados" más o menos formales (más sería declarados; menos, sería colocar a un postulante propio débil para enfrentarlos) y en cuáles está decidido a jugar con fuerza para sumar gestión oficialista.

Mientras teje la opciones, el Presidente ha decidido mostrarse más seguido con los gobernadores peronistas. La semana pasada estuvo junto al gobernador de Chaco, Domingo Peppo; el de Misiones, Hugo Passalacqua; de Corrientes, Gustavo Valdés, y de Entre Ríos, Gustavo Bordet.

El Presidente viene aprovechando estos encuentros para sondear el clima político y, de paso, bajar línea sobre las intenciones de ajuste de la administración nacional. En ese sentido, les advirtió sobre "el exceso de nombramientos de empleo público que ha habido en los últimos años en toda Argentina, en las gobernaciones, en las intendencias. Eso no funciona más, porque eso terminó en una carga impositiva que aplasta a la ciudadanía".

Dijo que "todos somos conscientes de que tenemos que generar empleo, crecer, reducir impuestos y la inflación, que es un flagelo para los que menos tienen; y en ese camino estamos".

No es la única reunión que tiene en marcha. Además de mantener reuniones por separado con los gobernadores Peppo, Valdés y Gildo Insfrán, sostuvo que se trata de encuentros que continuarán con otros mandatarios como parte de la agenda regional que el Gobierno nacional llevará luego a otras regiones del país.

Antes de que termine el año tendrá el mapa de los distritos en los que podrá apostar por figuras afines, peronistas o no.