El historiador israelí Yuval Noah Harari, en una charla TED realizada en Londres en junio de 2015 introducía una explicación acerca de la diferencia entre humanos y animales y encontraba dos diferencias centrales: la cooperación flexible y en masa y la capacidad de imaginación. Pero no se refería a la imaginación como un hecho artístico o lúdico sino como un hecho político. "Podemos cooperar en forma flexible con infinidad de desconocidos porque sólo los humanos podemos creer y crear fábulas. Si todos creen en la misma historia de ficción, entonces obedecen las mismas reglas. Usamos el lenguaje no sólo para describir la realidad sino para crear nuevas realidades inventadas. Si todos creen que existe un dios que si te portás mal te va a castigar, funciona. Si uno le dice a un chimpancé que si te da su banana, y que, por esa buena acción, irá a un cielo lleno de bananas, no te la va a dar".

La comparación, deliberadamente risible que realiza Harari, remite a la construcción de realidades a través del discurso. No se trata sólo de una acción de fe sino que debe apoyarse en otros elementos "demostrables", objetivos para poder amplificar y consolidar el efecto. El Gobierno tomó los dato de disminución de la pobreza y de recuperación de la economía para mostrar que el plan funciona, que el "sinceramiento" de las tarifas terminará siendo beneficioso para los argentinos porque permite reducir los subsidios y la "carga" que representa para el Estado. La retirada estatal en aspectos de regulación clave de la política económica contrasta con la hiperpresencia estatal para regular los salarios. El año pasado los asalariados perdieron, en promedio, entre un 6 y un 7 por ciento de capacidad de compra. Y si continúan los acuerdos paritarios que no superan el 15% con una proyección de inflación que no baja del 20%, volverán a descender varios escalones de un tirón en 2018.

En forma paralela, comienza a notarse un cambio en la composición de los sectores empleados. La industria no consigue hacer pie en la recuperación de puestos, y puede arrastrar así a varias pymes, motor de la pequeña economía y del consumo. Y los empleos formales tienen como estrellas a los monotributistas. Signo de los tiempos y del emprendedurismo.

En este suplemento, en la página 3, el lúcido politólogo y periodista José Natanson analiza por qué no impacta negativamente en la sociedad el descubrimiento de cuentas en paraísos fiscales por parte de funcionarios del Gobierno. "Muchas veces, para la sociedad y para la opinión pública, a partir de una construcción de los medios de comunicación, sobre todo en un contexto de protección al Gobierno, una offshore como la de Luis Caputo aparece como algo alejado y abstracto y un bolso repleto de dólares aparece como una realidad tangible y concreta". Aguanta la ficción cuando la audiencia tiene todavía marcada con pocas estrellas la película anterior.