El oficialismo decidió no ceder esta vez. En los primeros meses en la Casa Rosada había dado marcha atrás con medidas de gestión ante los cuestionamientos públicos, al punto de ser ridiculizado. Pero desde el jueves decidió radicalizarse y hacer una mínima concesión en la reforma previsional. El cambio en el nervio político del Gobierno estuvo acompañado por dos jornadas violentas; el repudio generalizado de sectores de la oposición polí- tica y la reaparición de los “caceroleros”, que otras tantas veces estuvieron del lado del macrismo. No fueron los únicos radicalizados; basta mirar las imágenes de la espiral en la que ingresó un grupo de manifestantes con un tendal de heridos. El presidente Mauricio Macri dirigió finalmente ayer un mensaje cuando muchos se preguntaban por su silencio. Repudió la violencia, acusó a la oposición, ratificó que sigue con las reformas y dijo que hubiera sido más fácil para él irse “de vacaciones”. Anoche volvían a las cacerolas en un diciembre que no da tregua.