Franco Vaccarini publicó su novela La editora, donde justamente habla de quienes sueñan con la publicación. El autor dialogó con BAE Negocios.

—¿Por qué eligió contar esta historia?
—Por curioso, porque con el tiempo valoré el trabajo de una buena editora, porque me gustan los libros que hablan de las relaciones entre escritores. También porque, en lo personal, me interesa el mundo del libro en todos sus aspectos. Las editoriales, las librerías, los escritores, editores, correctores, vendedores. No es que vaya a insistir con el tema, aquí me puse al día con aquel aspirante a escritor que era yo, que idealizaba y padecía esa idealización.

—¿Tiene algo de verdad?
—¡Y cómo no! Trabajé años como empleado en una empresa cerca de la avenida Corrientes y cuando podía me escapaba a las librerías, masticaba a diario cierta sensación de imposibilidad y la vez la certeza de que tenía un destino de escritor. Una contradicción algo dramática. Sentía que publicar era imposible y la vez que no tenía otro destino que ese destino imposible. Uno no puede ser feliz con cualquier cosa, uno puede ser feliz con lo sencillo cuando hizo lo más complicado. Todos tenemos algo complicado que hacer en la vida y cuando eso empieza a resolverse es más fácil dejarte acariciar por el sol.

—¿Es muy difícil publicar? ¿Un escritor puede vivir de sus libros?
—No es fácil responder de un modo que no sea desalentador. Pero el escritor debe lidiar con el desaliento, la indiferencia, insistir. Ser porfiado y no tomarse una respuesta negativa desde el orgullo sino desde el instinto de superación. Conviene escribir bien, conviene aceptar las críticas, conviene leer y saber corregirse. Yo no salteé ningún escalón, me ayudó ganar un premio como El Barco de Vapor en el 2006.

—¿Es difícil la relación entre el escritor y el editor?
—Traté con muchos en mis últimos quince años y no me ha resultado difícil. En general admiro el trabajo de las editoras y editores, y sólo padecí un par de veces, pero más por la ausencia del editor, que por su presencia.

—¿Cuál es el miedo mayor de un escritor?
—De visita en la Feria del Libro en la Rural, en los ’90, me pregunté por qué habiendo allí centenares de miles de libros, no había ninguno escrito por mí, cuando desde la adolescencia quería ser escritor. Me faltaba la certeza de la aceptación, de que alguien me dijera que iba a invertir dinero en mis historias para publicarlas. Comprendí que, si nunca publicaba, poco me iba a separar de un loco que se siente Napoleón, que cree que es Napoleón, pero en realidad está chiflado. Hablo del tipo de escritores que lo sienten como una vocación absoluta. No publicar puede dañar tu vida, tus relaciones y tu percepción del mundo; sentís que el mundo no te ha dado un lugar que reclamabas. A eso le tuve miedo, pero me escapé rápido. Me emperré en mejorar.

—¿En cuál de todos los géneros se siente más cómodo?
—Me gusta arrancar desde lo cotidiano para que después suceda esa cosa extraordinaria que justifique contar la historia. Un gran dolor, un gran amor, una gran torpeza para vivir en sociedad, un gran viaje contado de un modo natural, entrar en la hipérbole como si fuera cosa de todos los días. Pero considerando que nacer, crecer, el mundo y todo lo demás es bastante impresionante, lo exagerado es casi lo más natural para la humanidad.

—¿Para qué le parece que sirve la literatura?
—Para contarnos a nosotros mismos quiénes somos: si esos seres maravillosos, esos criminales, esos adúlteros, esos fieles, esas criaturas desastrosas y ejemplares, insumisamente contradictorias. Para buscar una ética en medio de la confusión. Para reconfortarnos con una realidad extendida, para soñar en las noches de tormenta. Para enamorarse y para dejar un rastro, alguna memoria.

—¿Cuando termina un proyecto ya tiene otro en mente?
—La mayoría de las veces sí; aunque a veces me gusta estar vacío, sentir que la idea está al llegar y que podré recibirla como a una visita esperada, sin interrupciones, sin competencia, sólo una idea que sirva como un punto de apoyo y empezar a mover ese mundito.

 

Título: La editora
Autor: Franco Vaccarini
Editorial: Galerna
Páginas: 218
Precio: $315