En un presente donde el nuevo ciclo lectivo comenzó pero de forma dispar y donde hay estímulos externos por todos lados para los chicos, la educación se convierte en un desafío. Un aprendizaje más profundo y más conectado con la vida real para que los chicos comprendan, parece ser una vía acertada. Mantener la curiosidad, el entusiasmo y las ganas de saber de los chicos en un mundo hiperconectado a la tecnología y a la sobreinformación no es imposible.

Melina Furman es bióloga de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y master y doctora en Educación de Columbia University. Es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y profesora de la Escuela de la Educación de la Universidad de San Andrés, autora del libro “Guia para criar hijos curiosos”, y en diálogo con Crónica revela el secreto para que los chicos no pierdan la curiosidad durante el aprendizaje

—¿Los chicos tienen curiosidad por aprender?
—Todos los chicos, los de hoy y los de antes, han sido siempre universos con ganas de aprender. El punto es cómo generamos y cómo les sostenemos ese deseo y no se los apagamos, sino al contrario, lo mantenemos encendido. No hay una receta pero la clave es pensar que lo que los chicos aprendan de cada materia en la escuela tienen que ser problemas conectados con la vida real, tienen que ser preguntas apasionantes de cada disciplina.

—¿Y qué es lo que no funciona hoy en el aprendizaje?
—Lo que no funciona ni con los chicos de hoy, ni con los de antes, que además tenían menos estímulos externos y por ahí era un poco más fácil, es enseñarles conocimientos superficiales y que no entiendan, que tengan que repetir como loros sin terminar de comprender, sin entender qué tiene que ver eso con la vida real. El camino en educación lo llamamos aprendizaje profundo.

—¿Qué es el aprendizaje profundo?
—Es donde los chicos pueden comprender qué es lo más importante de cada tema y cómo eso te permite ponerte un par de lentes para ver el mundo, entonces ahí el secreto es que cada docente debe ver desde dónde entrarle a la curiosidad de los chicos por su disciplina. No con maquillaje, sino simplemente pensar en qué tipo de preguntas planteo, qué tipo de problemas, qué tipo de desafíos y cómo salgo de una enseñanza de repetir y copiar a una enseñanza basada en el trabajo colaborativo y la resolución de problemas.

—¿Podría plantear un ejemplo de lo que se puede hacer?
— Una cosa es aprender la Revolución de Mayo y aprenderse las fechas y los próceres y otra es entender quién se benefició con esa revolución y quien no, qué estaba pasando en otras partes del mundo en ese momento, y qué hubiera pasado si la Revolución de Mayo no sucedía, que es muy distinto a cómo se enseña en general en muchas escuelas.

—¿Cree que el uso de los celulares en el aula puede incorporarse como parte del aprendizaje?
—Creo que pueden formar parte igual que el resto de la tecnología, como las tablets y las computadoras. Hay una gran oportunidad de usarlas en clase al servicio del aprendizaje. Con los celulares por ejemplo hay sensores con los que pueden registrar, cuando se hacen experimentos, datos de velocidad o de temperatura y también se pueden grabar tutoriales. El desafío es usarlos de manera potente para generar aprendizajes interesantes y que no sea un elemento distractor. No digo que sea fácil, pero creo que hay mucha chance de que sean aprovechados al servicio de aprendizaje.

—¿Es importante la tecnología en la enseñanza?
— Es importante, pero también lo es el cómo se usa la tecnología. Y hay como dos grandes puntos para pensar con respecto a eso. Uno es si la escuela tiene computación, informática, si los chicos aprenden a trabajar con la computadora pero en el marco más de lo que se llama Ciencias de la Computación. Por ejemplo, si tienen clases de robótica o de programación, que es algo valioso para que los chicos aprendan. Y segundo, cómo trabajan con las materias que son más académicas, si trabajan con tecnología en lengua, en ciencias sociales o en ciencias naturales.

—¿Qué habría que tener en cuenta sobre el uso de la tecnología en la escuela?
—Cuán integrada está la tecnología al trabajo con las asignaturas, si es un taller de una vez por semana donde aprender de hecho algunas herramientas como procesador de textos, etc. Hay puntos más interesantes y otros menos, los más interesantes son aquellos que implican cómo pensar con la tecnología, cómo resolver problemas con la tecnología, como los talleres de programación, robótica o del mundo maker y de construcción. La integración de la tecnología en el aprendizaje de todas las áreas. Creo que esas son las formas más potentes de integrar la tecnología. O sea, no sólo ver si hay espacio para la tecnología sino cómo se usa y qué sucede en ese espacio.

“No sólo hay que ver si hay espacio para la tecnología, sino cómo se usa”

—¿Cómo se elige la escuela ideal para un chico?
— Está bueno pensar la decisión de la escuela como una decisión familiar, porque impacta muchas dimensiones de la vida en familia. Muchas veces los papás y mamás elegimos una escuela por su proyecto pedagógico, o porque es la escuela en la que fuimos nosotros o porque nos queda más cerca, por varias razones y que todas son legítimas pero para mí, esa decisión tiene que ser tomada en conjunto teniendo en cuenta cómo somos como familia y qué cosas necesitamos.

—¿Cuáles serían los puntos a tener en cuenta a la hora de decidir?
— Una de las grandes decisiones es si vamos a mandar a nuestros hijos a una escuela estatal o a una privada. Y ahí cada familia tendrá que ver sus posibilidades, sus deseos, sus valores. Me parece que es una decisión importante también pensando en cómo va a ser la comunidad de familias con las que vamos a interactuar, cuán diversa va a ser esa comunidad, ver si nos interesa que nuestros chicos estén expuestos a un mundo más diverso o no, o tal vez queremos que vayan a una escuela con ciertos aspectos religiosos que tiene nuestra familia.

—¿Ese sería un punto clave en la decisión de la escuela?
—Tiene que ver con el tipo de escuela, es otra gran dimensión si es laica o religiosa. ¿Cuáles son los valores de la escuela? ¿Cuáles son los valores de nuestra familia?

—¿Qué otra gran pregunta habría que hacerse?
— ¿Cuál va a ser el proyecto pedagógico de esa escuela? Que no siempre es fácil saber, porque uno tiene alguna información por otras familias que fueron. Algunas escuelas lo tienen detallado en la web o tienen algún material publicado, también podemos ir a una reunión con sus directivos. Y en ese sentido yo creo que no hay escuelas dependientes de quiénes son nuestros chicos. Con algunos chicos hay escuelas que funcionan mejor y otros chicos requieren otro tipo de escuelas.

—Muchos eligen escuelas a las que van hermanos mayores...
— Por supuesto, uno por lo general toma la decisión familiar de enviar a todos los hermanos de la familia a la misma escuela y eso está muy bien porque es parte del equilibrio familiar. Hay chicos para los que una escuela de doble jornada puede ser demasiado, hay chicos que al revés, necesitan estar más tiempo en la escuela. Hay escuelas que dan un montón de tareas y otras menos, hay escuelas más artísticas, otras más tradicionales en la forma de enseñar. Parte de esa pregunta como familia es preguntarnos quiénes son nuestros hijos y qué tipo de institución sentimos que va a ayudarlos a potenciar más quienes son y eso que nos parece importante que aprendan.

—¿Y cuál es el secreto para elegir la mejor escuela?
—Es la dimensión ecosistémica de pensar como un todo la escuela. A veces uno toma la decisión de una escuela que sabe que es buena pero le queda en la otra punta de la ciudad y todos los días es una pelea llegar, están de mal humor porque hay que levantarse un montón de tiempo antes, y hay familias que optan por la educación privada, entonces eso implica un montón de otras cosas que no van a poder hacer en familia. Por eso digo, la decisión es como sistémica, hay que contemplar todo eso a la vez pensando también en que esa decisión va a durar muchos años, que hay que poder sostener el equilibrio y que no hay escuela perfecta que cumple con todos los requisitos.

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