“Me gusta el tema femenino. Me da rabia muchas cosas que pasan a las mujeres. El otro día escuchaba un informe sobre la brecha salarial entre hombres y mujeres que, en vez de achicarse, se agranda. Las injusticias, la violencia, el machismo, quería escribir sobre eso, tocar un tema que los incluyera “, dice a BAE Negocios Marisa Grinstein, autora de Mujeres Asesinas, que pasó del libro a la televisión, y que ahora presenta su primera novela “La Forense”.

“De los tres libros de Mujeres, cada uno tiene 13 casos, pero había muchos más investigados, desechamos muchos. Con los forenses quedamos en relación, que nos decían tenemos tal caso. Son muy particulares”, recuerda la periodista que ya hace años dejó el lugar a la escritora. “Me interesaba esa cuestión de las buenas intenciones que salen mal. Este personaje, María, tiene buenas intenciones, quiere hacerle bien a la gente, pero se equivoca mucho, y sus errores son peligrosos, porque determinan que una persona este en la cárcel o no, en un psiquitarico o no, si le pifias ahí es grave, no es un lugar neutral. Siempre me llamaron la atención los forense”, dice la escritora, y continua sobre lo femenino: “El paso del tiempo, la maternidad. María está muy sola, se queda sin trabajo. ¿Qué pasa con una persona cuando se queda sin empleo?. La mayoría está muy centrada en el trabajo, y cuando perdes eso que es el esqueleto de tu vida se te desarma todo”, dice la escritora de lo que el pasa a su protagonista, quién es suspendida de sus tareas.

“A cualquiera que le hacés eso se desarma todo”, sostiene y continúa: “Tenia una idea de una estructura base, que se fue saliendo, cambiando. Si tenía ese eje que la protagonista iba a poner una agencia de mucamas para no dejar sola a sus pacientes y a partir de ahí detonó”.

“En las agencias de mucamas, hay un maltrato espantoso. Se dice ’vamos a tratar de que estés con la familia adecuada’, pero hay una ficción. Es muy difícil la relación entre la dueña de casa y la mucama, se dice que son como de la familia, pero en el fondo hay desconfianza de una a la otra. Si falta algo es automático que van a desconfiar de ella, aunque le digan que son de la familia, Se crea una relación rara, difícil”.

Agrega que “la otra pata que quería tratar es hasta qué punto sirve la psicología porque esta mujer ve que sus pacientes no tienen la mejoría que deberían después de tantos años, y se choca con la parapsicología. Una de las pacientes que es su empleada en la agencia le esta yendo mejor con la bidente que con ella. Lo que la lleva a preguntarse si es mejor el método de la otra”, sostiene la escritora, que hizo como en el periodismo una investigación. “Nunca escribí policiales, porque Mujeres Asesinas no era un policial, lo que importaba era qué es lo que las había llevado a matar, que en general era alguien que quería mucho, qué encerrona las había llevado a hacerlo. El hecho sangriento se sabe desde el principio y también que la asesina es la mujer. La Forense es una novela, no se de qué género, nunca pienso en ellos”, dice.

“Me gusta escribir, no me pongo horarios, salvo cuando es para la tele que estáss de la mañana a la noche escribiendo por las entregas. Escribo en casa y cuando me voy de vacaciones me gusta llevar la compu, volver al mediodía de la playa y escribir mirando el mar”, cuenta la autora que dice que la curiosidad nunca la perdió, y que hay “pequeños disparadores. Leí lo de la agencia de mucamas en el diario. Una forense que me cuenta una historias. Esos disparadores quedan como lucecitas encendidas”.

“Si pienso en determinadas cosas que quiero trasmitir, cada acción tiene su reacción; si maltratas a alguien es probable que recibas tu parte. Las cosas que yo veo que son muy marcados en la mujer, las historias que escucho. Amor, marido, hijos, el maltrato laboral, la indefensión sin casi herramientas psicológicas ni económicas, nos pasa mayormente a las mujeres”, sostiene. La novela la terminó en Brasil: “Me desperté a las seis de la mañana, empecé a escribir, y terminé, casi como ajeno a mí voluntad. Guardé la compu, me fui a la playa a caminar con una sensación de soledad.Había vivido con María y su entorno durante años y me dio como pena”.

Mujeres Asesinas, así como Delirios, su otro libro de gente que se vuelve loca, son casos y por lo tanto los personajes están menos tiempo con ella. “Es un matrimonio corto y un matrimonio largo, pero la intensidad es la misma “, sostiene Grinstein, quien cuando escribió Mujeres Asesinas no se hablaba tanto de violencia género, y ante la pregunta de si los libros y la serie sirvieron para concientizar, responde: “Es mi fantasía que haya sido así. Una mujer que su hija había sido abusada por su pareja y no le creía, vio ese caso y se dio cuenta que la hija decía la verdad. A ella le parecía un delirio, y cuando lo vio en le tele empezó a replantearse e hizo la denuncia, con un caso así, decís ‘ya está’”.

“Esta vez también elegí una protagonista femenina. Mi fantasía es que se pueda entender un poco mas a las mujeres y lo difícil que es ser mujer en este mundo y en esta época. Hay como una ficción de que se avanzó, me parece que se avanzó muy poco con respecto a lo que debería haber sido No es fácil la vida de una mujer. Hasta envejecer es más difícil para una mujer”, sostiene. Esos son algunos de los motivos por los que eligió a María.