La escritora argentina radicada en Barcelona Flavia Company cuenta la historia de Haru, quien tras la muerte de su madre es enviada al dojo, donde aprenderá el arte del tiro con arco, hasta el camino vital que hará que lo cuestione todo, lo arriesgue todo y lo pierda todo. Para recibirlo todo.

y lo pierda todo. Para recibirlo todo. “Nunca tires contra nadie; nunca tires para seducir a nadie; nunca tires para ser más que nadie; nunca tires para demostrarte nada a ti misma; el tiro con arco es un estado que se puede compartir”. Estas son las palabras que acompañan a Haru desde su entrada en el dojo, donde aprenderá el arte del tiro con arco.

Haru (Catedral), es una novela “oriental” en la que la autora narra la historia de vida de esta joven que llega con la sensación de que su padre viudo, la expulsó de su hogar. El aprendizaje no es fácil: meditar hasta ver quien es, porque si no se conoce nunca podrá avanzar.

La escritora, quien es también licenciada en Filología Hispánica, traductora, periodista, profesora de l‘’Escola de Escriptura del Ateneo Barcelones y de Creación Literaria (cuento) en el Master en Creación Literaria de la Universidad Pompeu Fabra, desde su casa al otro lado del océano respondió las preguntas de BAE Negocios.

—¿Como surgió la idea de Haru?
—Es difícil de responder a esta pregunta aparentemente sencilla. ¿De dónde surgen las ideas sobre las que una escribe? ¿Por qué esas y no otras? Existe cierta sensación imperativa en algunas palabras, historias, sensaciones. Haru debía existir, debía llegar hasta acá y me tocó a mi conocerla y abrirle puente y camino para viajar hasta nuestro mundo.

—¿Cuánto hay de verdad y cuánto de ficción?
—Toda ficción se escribe con el ánimo de descubrir alguna verdad, de enunciarla y conocerla. Haru no es realidad, pero es verdad. Por eso Haru somos todos, porque cada uno de nosotros puede reconocer en ella elementos ciertos de su vida, de sus virtudes y errores, de sus miedos y deseos. La vida es una misma toda y pasa a través de nosotros para seguir camino. Haru así lo cuenta.

—Al leerla el lector ¿puede encontrar cambios para su vida?
—Sin duda, al vernos desde afuera, al reconocernos en Haru o en alguno de los personajes que la rodean resulta natural leer nuestra vida de otro modo, replantearla. Después de leer Haru todos los lectores y lectoras se quieren más, se perdonan más, se sienten más en paz consigo mismos y, por lo tanto, con los demás. La transformación proviene del conocimiento y la lectura aporta conocimiento, qué duda cabe.

—¿Cuanta influencia hay de la filosofía oriental?
—Haru es un libro Zen. Desde ese punto de vista, la influencia de la filosofía oriental es completa. Sin embargo, no podemos olvidar que todas las filosofías beben siempre de la fuente en que brotan las mismas preguntas, las mismas intrigas, los mismos misterios. Quiénes somos, cuál es el sentido de la vida, cómo vivir mejor, cómo sufrir menos, cómo llegar a conocernos.

—¿Por qué hacer esta novela era su sueño?
—Siempre quise escribir la historia de una vida entera. Además, escribir de modo que la historia pasara por mí sin que yo dejara en ella mi impronta. Solo quería estar al servicio de la escritura de la historia, como si pudiera escribirse sola a sí misma.

—La novela abarca temas que están en la vida de todos. ¿Qué desea que encuentre el lector?
—Paz. Espero que los lectores y las lectoras de Haru encuentren paz. La paz que les de la lectura y la paz que espera dentro de si mismos para realizarse. Y Tiempo. Y consciencia. Compañía. Amor.

—¿Cómo fue que supo que querías ser escritora?
—Lo supe cuando empecé a escribir. Supe que para mí, escribir, era una forma de respirar con consciencia.