Claudia Barzana es un mujer dulce, serena, que transmite gran pasión por lo que hace, y que dejó atrás el mundo de la abogacía para dedicarse a la literatura.

—¿Desde cuándo querías ser escritora?
—Descubrí que deseé escribir cuando me lancé a hacerlo con mi primer manuscrito hace ocho años. En verdad, siempre fui una lectora voraz y jugaba con la idea de escribir, pero lo veía muy lejano. Y en el momento más impensado y doloroso de mi vida, lo hice.

—¿Cómo fue el paso de la escritora a la abogada?
—En realidad fue al revés. Como abogada ejercí mi profesión de modo independiente y con el tiempo y la posibilidad de abocarme a esta nueva actividad, el derecho quedó a un costado y puedo brindarle dedicación exclusiva a esta pasión de escribir.

—¿Por qué elegiste el género histórico romántico?
—Lo consumo, porque lo leo, lo disfruto y me entretiene. Cuando decidí volcarme a escribir, lo hice bajo este género, aunque no descarto bucear en otros.

—¿Qué tiempo y qué tipo de investigación te llevo esta novela?
—La ciudad de la niebla es mi nueva novela. Me llevó nueve meses bocetarla, investigar sobre la época que buscaba y escribirla. Es la primera vez que me costó tanto encontrar el material que quería para documentarme del modo que deseaba. Cuando la leí terminada, supe que pude darle el marco histórico deseado.

—¿Cómo elegiste los personajes?
—Los personajes elegidos deben ser funcionales a la trama que deseo contar, y deben estar acorde a la época en que los situó. De ese modo logro darle verosimilitud a sus historias. Para completar la personalidad de cada personaje, les creo una biografía, con detalles y características propias, no importa si en el relato las menciono, pero me da el sustento necesario al momento de escribir.

—¿Te costó dejarlos?
—Cuando termino una novela, y debo abandonar la historia y los personajes, me da mucha tristeza, es un duelo que paso con la finalización de cada novela. Suelo volver a leer escenas que me conmovieron y me pregunto si lograré en la próxima novela crear otra historia con personajes que me lleguen al alma como la novela que terminé. Pero sé que debo soltar la novela, y que ese momento llega cuando la novela sale a las librerías y las lectoras se apropian de la historia.

—¿Dónde escribís?
—Por lo general, en mi escritorio. Ahí tengo los regalos de mis lectoras, distintos recuerdos, libros, y la música que me acompaña para escribir. Igual, cuando salgo, llevó un anotador o una agenda para escribir escenas que me surgen en cualquier momento, porque cuando escribo estoy pensando siempre en la trama de la novela y en los personajes. La historia se apodera de mí.

—¿Las novelas de amor siempre tienen que tener final feliz?
—Las novelas de amor, para mi gusto, deben cumplir con ese ingrediente del final feliz, luego de haber vivido a través de la trama, encuentros y desencuentros. El sufrimiento que el lector padece a través de las hojas se ve compensado cuando los protagonistas alcanzan la felicidad. Me gusta como lectora que también sea así, eso no quita que en la trama se vivan pérdidas y dolores, pero nunca mataría a uno de los protagonistas, por ejemplo.

—¿Sentís que escribís sólo para mujeres?
—Si bien gran parte del público que consume la novela romántica es femenino, hay hombre que se suman a este tipo de novelas. Creo que el condimento histórico en una novela romántica ayuda a que el hombre se enganche en la lectura.

—¿Cuál te parece que es el rol de la literatura ?
—Creo que la literatura en general cumple un rol social; también entretiene y abre la imaginación del lector. Creo que el rol que se le adjudique no sólo va a depender de la intención del escritor al narrar determinado texto sino del lector cuando lo lea.

—¿Tenés miedo de quedarte sin ideas?
-Por ahora no me ha pasado, porque cuando estoy terminando una novela vuelan otras ideas que anoto para más adelante. El tema es darle forma a esas ideas para que se transformen en una historia con una buena trama.

—¿Necesitás una rutina?
—La palabra rutina tiene mala fama. Cada vez que se la menciona, uno cree que tiene un contenido aburrido y monótono. A mí me gusta cumplir con la rutina de escribir, levantándome a determinada hora para comenzar con mi rutina de escritura.

—¿En qué te cambió la vida dedicarte a la literatura?
—Desde que comencé a escribir mi vida cambió, porque me introduje en un mundo que desconocía; conocí a escritoras con las que pude entablar una hermosa amistad, y mantengo un vínculo con mis adoradas lectoras, que son el motor para que siga escribiendo.

El libro La ciudad de la niebla, de Claudia Barzana,
fue publicado por editorial Vestales y cuesta $439

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