La desaparición del submarino ARA San Juan dejó al descubierto las falencias del Gobierno en materia militar, pero sobre todo profundizó las teorías conspirativas entre la Armada Argentina y el Poder Ejecutivo nacional. Tras el comunicado de prensa de la Marina que desmentía la información que difundieron desde la jefatura de Gabinete sobre que la embarcación navegaba cerca de las Islas Malvinas, en la Casa Rosada sólo ahondan su desconfianza en las autoridades navales y creen que la Inteligencia de esa fuerza podría estar detrás de las modificaciones de las coordenadas que figuran de manera manuscrita en el informe confidencial que se entregó al Congreso la semana pasada.

Casi desde el principio, apenas el submarino perdió todo contacto el 15 de noviembre último, comenzaron los primeros cortocircuitos entre el ministerio de Defensa y la Armada. Dos fuentes de Balcarce 50 coinciden en que el malestar de la cúpula naval es previo. Las reformas en las Fuerzas Armadas que impulsa el gobierno serían la principal razón. Otro funcionario del Ejecutivo nacional sostiene que ese sería el mismo motivo por el que "generaron confusión con las anotaciones que hicieron en un mensaje naval", en alusión al informe confidencial de 8 páginas que presenta tachaduras y correcciones realizadas a mano.

Desde la Armada emitieron un comunicado el lunes pasado en el que aseguraron que "esas anotaciones no formaron parte de las instrucciones impartidas ni al Submarino A.R.A. "SAN JUAN" ni a ninguno de los buques pertenecientes a la FLOTA DE MAR de la ARMADA ARGENTINA". Y agregaron: "Esto es así porque la anotación adolecía de errores al momento de determinar el área de operaciones. El mensaje naval oficial se encuentra en manos del Poder Judicial de la Nación y determina el área "ALEJANDRA" de modo preciso, sin raspaduras, tachaduras ni enmiendas y con el número electrónico de transmisión que automáticamente asigna el sistema de comunicaciones navales (CESU17A0022 552/ 117)". Sin embargo, en la Casa Rosada creen que esas "alteraciones" las podría haber efectuado la propia Marina desde el área de Inteligencia "para dañar al gobierno" en represalia por las reformas en esa fuerza.

Desde otro sector del Ejecutivo nacional, con una mirada un poco menos conspirativa, sostienen que simplemente se trató de un "error de papeles", pero no consiguen explicar porqué el jefe de Gabinete, Marcos Peña, manifestó ante el Parlamento que el submarino tenía como "objetivos materiales secundarios" monitorear "buques y aeronaves que operan desde las Islas Malvinas".

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