Finalmente y con el cambio de postura de Alemania que anteriormente había votado en contra, el glifosato podrá usarse en los países de Unión Europea (UE) hasta el 2022, lo que le da tiempo a la Argentina y demás naciones productores de granos para evitar la prohibición definitiva del herbicida.

Ayer dieciocho países votaron a favor de la propuesta del ejecutivo europeo, superando el 65% de la población del bloque necesaria para que la propuesta pudiera prosperar. Por su parte, otros nueve votaron en contra y uno se abstuvo, lo que permitió alcanzar la mayoría cualificada que no se obtuvo en una primera votación a principios de este mes.

Alemania, que entonces había votado en contra, votó esta vez a favor tras haber pedido cambios al texto, en particular para limitar su uso privado y sobre el respeto de la biodiverisdad, según la agencia AFP.

En diálogo con BAE Negocios, Pedro Vigneau presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) afirmó que "hay cinco años por delante para trabajar en llevarle información a los tomadores de decisión política en Europa para que vean que no hay motivos para prohibir la molécula del glifosato".

Según Vigneau, de no haberse renovado el glifosato se ponía en juego u$s16.800 millones y condenaba a los productores de unas 5 millones de hectáreas principalmente del NOA/NEA a abandonar la agricultura por no tener otra alternativa productiva. Además que representa un retroceso para la sustentabilidad de la región.

Por lo pronto, Bélgica y Francia países que votaron en contra, criticaron la posición adoptada por los Estados miembros y anunciaron que se pondrá en contacto con sus pares para buscar alternativas. Tienen tiempo hasta el 15 de diciembre cuando la medida se ratifique.

  • El campo espera por Rosario

Diez días contando desde ayer es lo que tiene la Municipalidad de Rosario para aprobar o vetar la decisión unánime del Consejo Deliberante que votó la prohibición del uso del glifosato en la zona periurbana de la ciudad. Todo esta en manos de la intendenta Mónica Fein. Para el campo, la medida es mal precedente.

Desde que se conoció la noticia aprobada por los concejales a través de los medios, los teléfonos del despacho de la Municipalidad no paran de sonar. Es que tanto las empresas como entidades relacionadas a la comercialización o no del glifosato, buscan por todos los medios de acercarse a las autoridades para dar su postura sobre las consecuencias de prohibir el herbicida en Rosario, cuna del polo agroexportador de la Argentina.

Si bien sólo hay 800 hectáreas repartidas entre soja y horticultura, insignificante para lo que se siembra a nivel nacional, el tema pasa por las bases que deja la medida y la cual puede ser un disparador para otras localidades de la zona.

Sin embargo, todo indica que Fein quien no atiende los teléfonos no hará más que ratificar lo votado por el Consejo.