Tras la jura de los nuevos diputados, continuaron ayer las negociaciones frenéticas entre el oficialismo y los sectores opositores para consensuar la agenda parlamentaria de fin año, que incluye el paquete de reformas económicas y el Presupuesto 2018.

Por ahora, el oficialismo apunta a aprobar el dictamen del proyecto de reforma previsional el martes próximo para llevarlo al recinto al día siguiente.

En la Cámara baja, donde Cambiemos ya cuenta con un frondoso interbloque de 108 miembros, el oficialismo buscaba acercar posturas con el nuevo interbloque Argentina Federal, espacio en el que se agruparon 35 diputados referenciados en los gobernadores peronistas que rechazan el liderazgo de la ex presidenta Cristina Fernández y buscan un nuevo horizonte para el peronismo.

Si bien desde ese espacio, admitieron divergencias internas respecto a la reforma previsional impulsada por el Gobierno -al menos Diego Bossio y el randazzista Eduardo "Bali" Bucca adelantaron su negativa al proyecto que ya cuenta con media sanción del Senado-, la clave va a estar en el apoyo que lograrán por parte de los legisladores que responden a las órdenes de sus gobernadores.

El interbloque Argentina Federal, que desplazó al Frente Renovador en su rol dialoguista quedó integrado por 35 diputados. Allí, convive el bloque justicialista, con los cordobeses que reportan a Juan Schiaretti, los tucumanos que responden a Juan Manzur, y los sanjuaninos que se deben a las órdenes de Sergio Uñac, hoy alejado de José Luis Gioja.

"Allí están los diputados que deben responder a sus gobernadores, los mismos que firman el pacto fiscal con el Gobierno, y es, por lo tanto de donde vendrá el acompañamiento", aseguraban ayer en Cambiemos.

Si bien hasta ayer el Gobierno no había convocado a sesiones extraordinarias, algunos de sus voceros afirmaban que están dadas las condiciones para avanzar con la reforma previsional, a pesar del rechazo que genera en gran parte de la oposición.

"El momento para aprobar las reformas es este, tenemos que aprovechar el capital político con el que contamos ahora, en diciembre, en marzo o abril podríamos estar más debilitados", señalaban en las filas de Cambiemos ante la posibilidad de que se postergue algunas de las discusiones para el año próximo. "Estamos hablando con todos, negociando con todos, gobernadores, sindicatos, todos", insistían en las filas del oficialismo.

En el Senado, por otra parte, ayer tampoco había llegado el llamado a extraordinarias. En esa Cámara se debería tratar la reforma laboral pero entre el peronismo que comanda Miguel Pichetto, en donde confluyen los senadores anti k, tampoco habría, hasta el momento, consenso para empezar la discusión.

Según algunos oficialistas el rionegrino no estaría dispuesto a pagar un nuevo costo político después de haber apoyado la reforma jubilatorio. El peronista quiere que la CGT y los gobernadores vayan a dar el visto bueno, sobre todo cuando la discusión, de darse finalmente, lo encontrará con su ahora adversaria política, Cristina Fernández.

"Hasta el momento (Federico) Pinedo no llegó a un acuerdo con Pichetto ni siquiera para conformar la comisión de Trabajo", señalaron algunos macristas, que admitieron que el proyecto podría postergarse para febrero o marzo.

Desde el Gobierno aseguraban ayer, que la convocatoria a extraordinarias se enviará en la medianoche de hoy, de modo que, al ser mañana feriado, se formalice administrativamente recién el lunes. Poco tiempo quedará para tratar al día siguiente la reforma previsional en una comisión que todavía no está constituida y por la que no faltarán tironeos en cuanto a sus autoridades.