El bono para los jubilados que el Gobierno ofreció para compensar la pérdida por el empalme en el cambio de la fórmula para ajustar los haberes equivale a solamente entre un 4% y un 8% de lo que se deteriorarán los haberes a lo largo de 2018 y 2019, si finalmente se consigue aprobar la ley.

Es que si se mantuviera la movilidad actual, los que cobran la mínima y cumplieron con los treinta años de aportes recibirían a lo largo del año que viene un total de $108.000, que se reduce a $104.000 con la nueva fórmula y el bono, un 4,18% menos, según un informe elaborado por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda.

En tanto, para los que cobran más de $10.000 o se jubilaron por moratoria perderán un 5% y un 4,56%, respectivamente.

Esto es porque en el marco de las negociaciones con los gobernadores, el Ejecutivo propuso otorgarle a los jubilados que cobren menos de $10.000 una suma por única vez a cobrar en marzo, no remunerativa, que no se sumará a lo que cobran mensualmente y por ende no se tendrá en cuenta a la hora de los futuros aumentos.

Por primera vez, se distinguirá entre quienes se jubilaron por moratoria y los que cumplieron con los 30 años de aporte: a los primeros se les pagará $375 y a los segundos, $750. En tanto, para los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo se los compensará con $400.

La reforma previsional busca que los haberes y AUH se modifiquen de manera trimestral en vez de semestral y pasará a regirse en un 70% por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y 30% por el indicador de sueldos Ripte del ministerio de Trabajo. De esta manera, el Gobierno se ahorraría entre $60.000 y $100.000 millones, consistente para cumplir con la meta de déficit fiscal del año próximo y las rebajas impositivas previstas para las empresas en la reforma tributaria, ya que la suba de marzo pasaría de 13,2% a 5,7%, ya que el Gobierno se "come" un trimestre.

De acuerdo a las proyecciones de inflación del mercado que elabora el Banco Central, los haberes acumularán una pérdida de 8.646 hasta fin del 2019 en comparación al esquema actual.

En ese sentido, el trabajo de la Undav estima que la nueva fórmula implica un recorte de $5.118 anual para cada jubilado en 2018 y de $9.668 acumulado hasta 2019, en pesos corrientes. Esa pérdida se reducirá a $4.368 en 2018 para los que hicieron más de 30 años de aporte y a $8.918 en 2019, mientras que para quienes se jubilaron por moratoria la pérdida se acota a $4.743 y $9.293, respectivamente.

Por lo tanto, el bono compensa sólo un 8% del ajuste en el primer caso y el 4% en el segundo.

En cuanto al costo fiscal del bono, se estima que serán entre $2.220 y $2.600 millones, en torno al 4% del ahorro de $60.000 millones en el rubro jubilaciones de cara al año próximo. A eso se le sumarán $1.600 millones de aplicar el 82% móvil sobre el Salario Mínimo, Vital y Móvil para los que cumplan con los treinta años de aportes, que figura en el proyecto de reforma, lo cual totaliza el 6,4% del ahorro.

El de los beneficiarios de la AUH costará $1.500 millones.