La polémica por el tratamiento en el Senado de la ley de aborto legal, seguro y gratuito que ya tiene media sanción de la Cámara de Diputados y el que será debatido en ese cuerpo las próximas semanas, lejos de encontrar un cauce conciliador, sigue sumando controversias.

Ayer, el senador nacional por el bloque Justicialista Pedro Guastavino advirtió que hay legisladores "que están planteando modificaciones" al proyecto que fue girado desde la Cámara baja, aunque señaló que su bancada aspira a que este "se apruebe como vino, así no tiene que volver a Diputados", y en esa dirección, afirmó que se debería "votar por si o por no".

El entrerriano afirmó que hubo "caprichos de la vicepresidenta" Gabriela Michetti "con los giros a comisiones" y agregó que hay "una norma no escrita en el Senado: cuando hay un proyecto de ley de esta envergadura, si bien la vicepresidenta está facultada para girar como ella prefiera, se consensúa con los presidentes de los bloques", y añadió que eso es lo que se tendría que haber hecho, pero "Michetti, Pinedo y Bullrich tenían la estrategia de dilatar el tratamiento del proyecto cuando se vislumbra un avance en el Senado".

"Ya tengo una posición formada, pero, en general, los argumentos son muy sólidos para avanzar en la aprobación de la ley", dijo Guastavino, quien se esperanzó en que "con el tratamiento que vamos a hacer en comisiones algunos indecisos se convenzan de votar a favor".

En tanto que la senadora por Cambiemos, Laura Rodríguez Machado planteó la necesidad de que el Congreso encuentre "un término medio" respecto al proyecto "para no estar entre pañuelos verdes y celestes".

La cordobesa, junto a Ernesto Martínez, un comprovinciano de su mismo espacio y a Carlos Caserio de Unión por Córdoba, son algunos de los senadores que se expresaron a favor de la despenalización del aborto, siempre y cuando se realicen modificaciones.

Los tres coincidieron en que el pliego que llegó con media sanción, deberá "ser modificado" a raíz de "cuestiones muy delicadas" a "ser reconsideradas", entre ellas la objeción de conciencia institucional, la penalización de las instituciones y el plazo de 14 semanas.

Pidieron además que en ese cuerpo exista "una discusión a fondo" tal como ocurriera en la Cámara baja y advirtieron que al debate, se deberán sumar "las voces de las provincias".

Lo cierto es que tal como ocurriera en Diputados se prevé que en la votación que tendrá lugar el próximo 8 de agosto, se dirimirán los votos uno a uno, por lo que resultará de vital importancia el consensuar criterios para que la norma no tenga que volver a Diputados.

Hasta el momento, de los 72 integrantes de la Cámara alta, 30 de ellos votarían en contra, otros 30 lo harían a favor, existiendo 12 indecisos.

Entre los nombres que se destacan de los senadores que aún no tienen posición tomada, se encuentran el santafesino Omar Perotti, el salteño Juan Carlos Romero, el chaqueño Ángel Rozas y el tucumano José Alperovich.

Un dato significativo; en caso de empate, quien debería quebrar la paridad es Michetti, quien preside ese cuerpo, y quien ya anticipó que en caso de que ello ocurra "como ciudadana, votaría en contra".