En medios de los graves incidentes que se registran en las afueras del Congreso, la Cámara de Diputados arrancó la sesión para tratar la reforma previsional pasadas las dos de la tarde.

Una vez iniciado el debate, varios diputados de la oposición pidieron cuestiones de privilegio para cuestionar el accionar de la Gendarmería en la frustrada sesión del jueves pasado. 

“En la Argentina hubo 45 detenidos y nos denuncian a nosotros y nos dicen que nosotros generamos la violencia, ustedes generaron este clima. Saben que el proyecto es tan horrible que perdieron la discusión en el conjunto de la sociedad”, arrancó el presidente del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi.

Luego, el diputado Horacio Pirttagalla, (FPV- Buenos Aires), siguió en la misma línea y pidió al presidente del cuerpo, Emilio Monzó llame a un cuarto intermedio. “Hay una guerra afuera”, exclamaban desde la oposición a la presidencia.

Monzó puso a votación el pedido de suspender el debate. El sector de PJ opositor, junto con el FPV y los sectores de la Izquierda apoyaron el pedido y cambiemos lo rechazó. La moción fue aprobada por 125 a 111.

Enseguida, se produjo una reunión entre los jefes de los bloques que se extendió por varios minutos y todos retornaron al recinto. Allí, el radical Mario Negri solicitó continuar con el debate tras las consultas realizadas al Poder Ejecutivo. Monzó ratificó la voluntad del oficialismo después de que Rossi le pidiera que dieran explicaciones: “Hay agresiones en la calle, pero estiman controlarlas en pocos minutos”, dijo el presidente de la Cámara de Diputados.