La frialdad de los últimos meses del presidente Mauricio Macri y los reiterados desencuentros políticos están lejos de poner en peligro la alianza que la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, tejió con sus socios de PRO tres años atrás. Desde un lado y el otro están seguros de que llegarán juntos a 2019, pero dudan sobre la continuidad de esa sociedad de ahí en más.

Hace tiempo que en la Casa Rosada no ocultan el cansancio por los cuestionamientos de la diputada nacional chaqueña. Atrás quedaron los días en los que el mandatario la recibía en la Quinta de Olivos o en Balcarce 50 para contener sus enojos. Hace un poco más de un mes y medio el vínculo entre ambos se torció, al punto que desde entonces no hablan ni siquiera por teléfono. Las críticas de Carrió al ministro de Justicia, Germán Garavano, y el pedido para que sea destituido, más las declaraciones públicas respecto a que había perdido la confianza en el propio Macri, hicieron que algunos funcionarios dentro del Ejecutivo nacional empezaran a deslizar la idea de que era mejor que la dirigente de la Coalición Cívica quedara afuera de Cambiemos.

Fuentes cercanas a la legisladora aseguraron a este diario que, como ella misma lo manifestó en otras oportunidades, "no romperá con Cambiemos", pero subrayaron que si en 2019 persisten algunas políticas contrarias a los postulados de la Coalición Cívica, como aumentar impuestos o permitir que las empresas hagan aportes a los partidos políticos, "Lilita no participaría de la campaña, ni integraría las listas con el PRO y los radicales". En un tibio gesto, el martes por la noche, el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó; y una parte de la dirigencia de la UCR resolvieron dejar para marzo próximo el debate del proyecto de financiamiento político.

Las últimas acusaciones de Carrió a la titular de Seguridad, Patricia Bullrich, por el nuevo protocolo de uso de las armas de fuego que habilita a las fuerzas de seguridad a disparar sin dar la voz de alto provocaron un mayor malestar dentro de las filas macristas. "Más allá de su postura sobre el reglamento, no contempló que no era el momento para hacer las críticas, más cuando estamos festejando el éxito del G20", apuntó una fuente gubernamental.

Ayer por la tarde, desde Facebook prefirió hacer eje en que sus reparos con la medida adoptada por el Ejecutivo nacional respondían a que los cambios en el uso de las armas de fuego por parte de las fuerzas policiales debían hacerse mediante una ley y no por una resolución.

La iniciativa de Carrió apareció en las redes un rato después de que la legisladora hablara con Peña. Ambos ya habían conversado la noche anterior luego de los tuits de la líder de la Coalición Cívica en los que arremetía contra el macrismo. En uno de los once párrafos que difundió ayer, resumió: "La propuesta es analizar esta norma para transformarla en ley en el marco del Congreso luego de un adecuado debate. Entiendo que actualmente la situación exige algún tipo de medida provisoria para subsanar algunas falencias que desprotegen al agente de seguridad o policial que deba emplear su arma, pero estas normas provisorias no pueden en ningún caso vulnerar los preceptos constitucionales y también deben ser consensuadas por las distintas fuerzas políticas que integran el gobierno, por tratarse de una política de alta significación nacional".