Un informe del Centro de Estudios Metropolitanos (CEM) reveló que las mediciones de inseguridad alimentaria, laboral y social alcanzaron un deterioro apreciable en los últimos tres meses. Luego de un pequeño repunte a fines de 2017, el paper concluyó en que 4 de cada diez personas redujeron su alimentación, por falta de dinero, para la compra de alimentos en Capital Federal y Area Metropolitana. El capítulo laboral tampoco deja lugar a repunte alguno, a fines de 2017 el 62% de la muestra consultada no consideraba en peligro su fuente de trabajo. Eso se redujo al 50%, para el primer trimestre, un 42% contestó que su situación laboral es peor o mucho peor que a principios de 2017. A fines del año pasado, el 34% tenía esa mirada negativa. Y el acento se remarca respecto a las mujeres que trabajan fuera de su hogar ya que el relevamiento plasmó cifras de alerta: el 40% cree que su situación laboral es peor al año pasado y el 43% estima que puede perder su empleo, el mismo porcentaje evalúa su economía familiar como peor a 2017 y el 63% señaló que el sueldo no le alcanza para vivir. Tópicos que tuvieron énfasis en el pasado 8M.

Los registros más preocupantes se plasmaron en la zona Sur y Oeste del GBA. Respecto de situaciones más críticas 1 de cada 5 personas consultadas admitió que sufrió hambre en el último año. Este informe que confeccionan la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), la Universidad Nacional de Hurlingham (UNH) y la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) basó sus conclusiones en 2.145 casos relevados en consulta a teléfonos fijos.

La encuesta se desarrolló durante la última semana de febrero y se explayó respecto de inseguridad económica, alimenticia, laboral y de transporte. Con respecto al tópico trabajo y casi en simultáneo a las cifras oficiales, que resaltaron una baja en la desocupación, el monitor del CEM plasmó que el porcentaje con temor a perder su puesto de labor se incrementó 13% de octubre pasado a febrero. En el mismo rango la cantidad de encuestados que señaló que su ingreso no les alcanza para vivir es del 57%. En octubre de 2017 ese guarismo que había descendido al 48% hoy denota un incremento de 9 puntos.

Con respecto a despidos el 41% admitió que alguien de su entorno familiar perdió el trabajo durante el último año, en contraste con los resultados que validaron en octubre de 2017 donde se experimentó un pico de optimismo por la economía nacional, allí un 28% la consideraba muy buena o buena, guarismo que descendió al 17%. "Por vez primera más de la mitad de los encuestados contestó que su percepción es "mala" o "muy mala", detallaron desde el CEM.

En el capítulo de economía hogareña el 35% comprende a los que la definen como "mala" o "muy mala" su situación, porcentaje que también resalta en cuanto a la comparación con mediciones anteriores. Sobre la comparación a 2017 el paper resalta que bajó 6% el segmento de encuestados que consideraba que su presente económico era bueno o muy bueno llegando solo al 18%. Para los profesionales que confeccionaron este monitor el "ajuste de economía de hogares" se incrementó 6% entre octubre pasado y febrero, el dato duro arroja entonces que el 62% limitó la cantidad de productos que compra para vivir.

Los hogares también apelan a recursos clásicos para disminuir sus gastos, de allí que un 68% admitió que cambió las marcas de los productos que consume, buscando aliviar sus gastos.

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