En la comitiva sindical que asiste al evento que organiza el Discasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral en el Vaticano la cuestión de la reforma laboral es eje central. Por un lado los triunviros Héctor Daer y Juan Schmid, como el titular de la CTEP, Edgardo Castro, destacaron desde Roma los cambios al proyecto de Cambiemos. “No se perdieron derechos” coincidieron Daer, Schmid y el secretario de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular. Sin embargo desde Italia otros integrantes de la misión argentina consideraron que si las potestades de los trabajadores conservaran resguardo, al menos la CGT debería aprobarla en una convocatoria al Confederal, circunstancia que reclaman dentro de la central de Azopardo el ala encuadrada en la Corriente Federal, que se reunió el lunes en Luján, junto a las CTA, incluida ATE Capital que en la víspera concretó sus reclamos en las calles de la Capital Federal contra la reforma y los despidos en el Estado, tal cual había anticipado BAE Negocios.

La delegación que hoy participará del cierre de la convocatoria eclesiástica, con la palabra del Papa Francisco, la componen entre otros referentes, Pablo Micheli (CTA-ATE), Rodolfo Baradel (Suteba), Sergio Romero (UDA), Omar Viviani (Taxistas), Francisco ‘Barba’ Gutiérrez (UOM), Gerardo Martínez (Uocra), Horacio Ghilini (Sadop) y Julio Piumato (Judiciales), entre otros.

Dentro del precepto de que “nada es casual”, la prédica de Francisco respecto de la unidad de todo el movimiento obrero, se pone a prueba por estas horas. Aquella alternativa, similar en última versión a la de 2012 para que se active otra fractura en la CGT, como también reseñó este medio hace meses está vigente al compás de la reforma, el techo paritario y otros bemoles que sacuden la estructura de lo que algunos consideran como “la última frontera contra el modelo Cambiemos”, aún en tiempos de liberalismo expreso.