A pocos días de que el Gobierno confirmara que pretende retomar la ofensiva parlamentaria para reformar la ley electoral e incorporar el voto electrónico, el Conicet dio a conocer el informe completo en el que analiza las objeciones respecto de la implementación del sistema. En ese dossier explica que la incorporación de tecnología de software y hardware en un proceso electoral es complejo ya que se debe considerarse al sistema “como uno de misión crítica, y como tal, debe ser abordado con metodologías y técnicas específicas diferentes de las utilizadas tradicionalmente por la industria”.

Como parte de ese análisis pone de relieve que se debe tener en cuenta que el objetivo al definir un sistema de votación “es la construcción de la confianza que la sociedad en su conjunto va a tener”. Y abunda en que “debido a la importancia de los aspectos de seguridad y de construcción de confianza, se considera necesario realizar un desarrollo abierto, que implica que todos los artefactos (por ej., diseños, especificaciones, implementaciones, documentos de auditoría y revisiones) de todos los sistemas involucrados (hardware y software) deben estar completamente disponibles al público en general y con plazos adecuados”.

Como el sistema analizado es de “fases secuenciales, en las cuales una o más de esas fases puede ser asistida por computadora”, los investigadores del Conicet indcaron que resulta “muy difícil evitar errores o vulnerabilidades en el software, por eso resulta necesario que la automatización de cada fase”.

“En el modelo de fases planteado para el dominio de la boleta única, se perciben distintos grados de riesgo y conflicto en cada una de las fases. Se destaca, como una segunda conclusión, que existen resultados teóricos donde se demuestra la imposibilidad de satisfacer simultáneamente tres de los atributos requeridos para el sistema (secreto, auditabilidad e integridad). Esto genera un compromiso entre estos atributos, que se vuelve crítico durante la fase de emisión de voto si esta fase está mediada por una computadora”.

La posición del Conicet se suma a las objeciones que vienen planteando no sólo algunos partidos políticos de la oposición, sino también organizaciones vinculadas con la transparencia de procesos republicanos, que advierten sobre la posibilidad de que se vulnere la decisión del elector por la falta de seguridad de los sistemas. En muchos casos, proponen como alternativa la boleta única para evitar manipulación de papeletas por partido.

En el trabajo que difundió, los investigadores del Conicet remarcó un esquema lento de avance en los cambios de modo que se realice “una incorporación de tecnología en las diferentes fases en forma gradual y progresiva, mediante proyectos piloto y a menor escala, evaluando cuidadosamente los pros y contras de cada proyecto piloto”. Agregó que “la hoja de ruta recomendada es comenzar por las fases menos riesgosas del modelo. En particular, se recomienda no avanzar en el corto ni mediano plazo con la implementación de un sistema electrónico para la etapa de emisión de voto”.

El organismo no se centró solo en el momento de la votación sino que hizo notar que se debe apuntar también a “fomentar el desarrollo de Recursos Humanos y capacidades técnicas, e iniciar un plan de investigación que pueda aportar evidencia teórica y empírica de que los riesgos de este sistema puedan ser controlados. Los factores de complejidad y confianza antes mencionados implican esfuerzo y programas a largo plazo, dado que deben fortalecerse capacidades y lograrse niveles de madurez que permitan desarrollar sistemas con la calidad necesaria -particularmente-, en lo referido a aspectos de seguridad e integridad”.

Así, el Conicet plantea que se deben desarrollar:

■ Recursos humanos competentes en aspectos de seguridad de las TICs (investigación y desarrollo).

■ Recursos humanos competentes en desarrollo de software de misión crítica y altos estándares de calidad.

■ Desarrollos tecnológicos de software SW específi cos para sistemas de voto electrónico.

■ Diseño de procesos operativos electorales, que combinen aspectos manuales y por computadora, planes de contingencia, etc.

■ Estudios de usabilidad con sistemas piloto, que permitan evaluar los pros y contras de automatizar el sistema sobre los votantes.

Adicionalmente, es necesario garantizar procesos de evaluación, control, seguimiento y auditoría, ajustados al principio de desarrollo abierto descripto más arriba.

“Por último, se desea remarcar que un proyecto de las características de un sistema de votación requiere de una entidad pública, independiente y con la capacidad técnica necesaria, que pueda ejercer la auditoría y control de los procesos y del sistema”, remarcó, al hacer notar que no se hizo pie en cómo se implementaría el contralor del sistema que ya fue probado en la ciudad de Buenos Aires.

Las provincias de Salta y de Tierra del Fuego también tienen sistema de votación a través de software pero no existe a nivel nacional ni está contemplado por la ley electoral que rige a todo el país.

La investigación fue realizada por un equipo técnico coordinado por Andrés Díaz Pace y en el que participaron uno docena de expertos para poner en foco las conclusiones que pueden encontrarse en la página del Conicet bajo el título “Análisis de factibilidad de la implementación de trcnología en el proceso electoral”.