La primera reunión de gabinete del año definió que no habrá extraordinarias en febrero en el Congreso, como tenía planificado el Gobierno antes de que el presidente Mauricio Macri tomara tres semanas de vacaciones. "No vale la pena hacer el trámite de extraordinarias", confirmó el jefe de Gabinete, Marcos Peña en la conferencia de prensa posterior al encuentro de Gabinete ampliado. Relajado, con una barba crecida, como Juan José Aranguren (Energía), y Oscar Aguad (Defensa), Peña adelantó su presencia en el Salón de los Pueblos Originarias de la Casa Rosada para que no coincidiera con el mensaje del Papa en Chile..

Para el Ejecutivo, el calendario legislativo comenzará el 1 de marzo con el inicio de las sesiones ordinarias y luego del mensaje presidencial en el recinto donde informarán los principales proyectos que impulsará el oficialismo para el período 2018. Uno de los temas más consultados fue sobre la reforma laboral, un proyecto muy cuestionado por la oposición, y en que algún momento tuvo el aval del triunvirato de la CGT, algo que habría cambiado en las últimas semanas. Peña dijo que del diálogo con otros sectores parlamentarios surgió la posibilidad de llevar el debate del proyecto recién a partir de marzo de "una manera más extensa" y con "mayores consensos", pero al mismo tiempo defendió la iniciativa oficial que "busca corregir aquellas grandes distorsiones" y a la que calificó como "beneficiosa para los trabajadores". Además se dirigió a la oposición a quienes les pidió " mejoras u otras iniciativas que puedan ayudar para que las leyes sean mejores, como hicimos con la reforma previsional".

Ante la consulta de BAE Negocios, el jefe de Gabinete resaltó que la reforma laboral había sido acordada con la CGT "más allá de la opinión de algunos sindicalistas sueltos". Se refería a las declaraciones de Carlos Acuña quien advirtió hace pocas horas que el proyecto "no tiene futuro". Recordó que la cúpula sindical respaldó públicamente la iniciativa. "Si la CGT quiere plantear modificaciones, estamos abiertos a discutirnos", contestó Peña.

Más allá del cambio de opinión de algunos gremialistas también se sumaron sectores de la oposición con buena llegada a la Casa Rosada, como el senador Miguel Angel Pichetto, quien en una reciente entrevista apuntó al Gobierno que "veranea en Punta del Este" en lugar de hablar de la reforma. "Lo respetamos a Pichetto. Pongámonos a trabajar", pidió el jefe de Gabinete.