El año legislativo no terminó de la mejor manera para el Gobierno. Tampoco empezó como se esperaba. Después de las discusiones por la reforma previsional y la decisión de demorar la reforma laboral, la Casa Rosada buscará una actitud más distante de lo que pase en el Congreso Nacional.

La caída en la imagen de Mauricio Macri por la sanción de la polémica reforma a los jubilados y las consecuencias que puedan generar el debate de otros proyectos polémicos hizo girar la estrategia para este año parlamentario. La idea es "desprender a la Casa Rosada del Congreso", aseguró a BAE Negocios una fuente gubernamental.

El sector político del Gobierno que se ocupa de las negociaciones parlamentarias espera un año más tranquilo en el recinto. Las principales leyes del Ejecutivo ya salieron el año pasado: la reforma tributaria, el Consenso Fiscal, la Ley de Responsabilidad Fiscal, el Presupuesto 2018 y la prórroga del impuesto al cheque. "Nos salieron todas las iniciativas económicas", celebraron sabiendo que los logros lo deben al apoyo de los gobernadores que adoctrinaron a sus legisladores para aprobar los proyectos oficiales.

“No podemos ganar todas las leyes como si fuera una final”, analizan en la Rosada

En Balcarce 50 cree que "hay que bajar los decibeles" en el debate legislativo. "No podemos ganar todas las leyes como si fuera una final", analizaron después de un año difícil para sacar adelante algunas leyes.

El Presidente dio un mensaje a sus colaborares más cercanos de que la relación con el Congreso no puede estar pendiente siempre de las negociaciones con los gobernadores. "No podemos buscar el acuerdo de los gobernadores para gobernar", analizaron en las últimas reuniones entre Macri y su equipo pensando en los próximos pasos legislativos y antes de abrir las sesiones ordinarias el 1º de marzo ante Asamblea Legislativa.

Una de las primeras medidas del Ejecutivo este año fue no convocar a sesiones extraordinarias en febrero, luego de que la CGT sacara su apoyo a la reforma electoral, la cual ahora saldría en varias leyes.

En la Rosada están mirando los proyectos que quedaron pendientes y los que se van a sumar. Entre ellos enumeran la reforma laboral; la modificación en el Ministerio Público Fiscal; la política (financiamiento de partidos político y electoral), y la judicial (el Código Procesal Penal).

El Gobierno también sabe que cambiarán los interlocutores tras el recambio legislativo del pasado 10 de diciembre. Las negociaciones con los opositores, a quienes deberá seguir acudiendo porque Cambiemos no es mayoría en ninguna de las dos cámaras, serán más complejas en Diputados. En el Senado tienen un interlocutor preferido: Miguel Angel Pichetto, quien es un asiduo visitante de los despachos del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y del ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Desde fines de 2017, el Gobierno busca puentes con un sector del peronismo más dialoguista. Pondrán la mira en Diego Bossio, quien ya pasó por la Rosada en diciembre pasado para un cumbre con Frigerio, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y el jefe del bloque del PRO, Nicolás Massot, además de otros referentes peronistas no K.