Al igual que en otras situaciones de protesta popular, el presidente Mauricio Macri eligió ayer centralizar sus actividades fuera de la Casa Rosada. Pero, a diferencia de los dos paros anteriores de la CGT, esta vez el impacto de la medida de fuerza se hizo sentir en las calles, al punto que en el Poder Ejecutivo nacional evalúan la posibilidad de reabrir el diálogo con la central obrera, aún cuando el mandatario y una parte de su Gabinete criticaron la huelga, a la que caracterizaron de "política", y acusaron a los sindicalistas de querer dañar al gobierno.

Como una señal para evitar el paro nacional o porque intuía que el reclamo sería contundente, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, adelantó dos días atrás que esperaba "retomar lo antes posible el diálogo con los gremios". Esa idea se asentó en las últimas horas, cuando la CGT; las CTA; la Corriente Federal, que lidera Sergio Palazzo; y el moyanismo, sumado a las organizaciones sociales, hicieron una demostración de fuerza conjunta y prometieron un plan de lucha, si Macri no atiende sus reclamos.

"Los paros no contribuyen a nada, no suman", apuntó el jefe de Estado durante una recorrida por las instalaciones del Hospital de Niños "Doctor Debilio Blanco Villegas" en la ciudad bonaerense de Tandil. Macri y sus funcionarios repitieron ese mismo discurso en las otras dos huelgas por consejo de su equipo de comunicación; incluso, el asesor Jaime Durán Barba les aseguró que este tipo de medidas de fuerza favorece al gobierno. Pero algunos dentro del oficialismo ya tomaron nota que la suerte de la administración de Cambiemos no sólo está atada a la buena o mala imagen en las encuestas, sino también a la mayor o menor masividad de las movilizaciones callejeras.

"El paro no agrega soluciones, genera más falta de oportunidades", aseguró Triaca en declaraciones radiales, a la vez que planteó que "muchos dirigentes (gremiales) tienen que sostener lo que dicen adentro del despacho de un ministro, porque después cambian y dicen otra cosa". Y señaló que algunos "lo que buscan es debilitar al Gobierno" y generar "inestabilidad". Pese a las acusaciones públicas del ministro, tanto desde la cartera de Trabajo como fuentes de Balcarce 50 admitieron que están analizando retomar el diálogo con el triunvirato de la CGT.

"Creemos que la forma de resolver los problemas es dialogando, como lo hicimos hasta ahora con muchos de los temas que nos planteaban", explicaron fuentes cercanas a Triaca. En ese mismo sentido, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, sostuvo que el gobierno continuará "en permanente diálogo" con los sindicatos.

Sin embargo, el funcionario nacional buscó bajarle el precio a la medida de fuerza al asegurar que la huelga general fue "claramente un paro político, sin consignas claras". "El paro se siente por la falta de transporte público en las grandes ciudades. En lugares donde el transporte público no es requerido para ir a trabajar, la actividad es normal en varios sectores", apuntó al canal de la televisión por cable TN.

"Nosotros estamos en permanente diálogo con los representantes de los trabajadores. De hecho, me reúno mañana en la Uocra para analizar y discutir temas que tienen que ver con la construcción, así que no se entiende muy bien por qué llegamos a esta instancia", indicó Frigerio.

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