Con las brasas todavía encendidas por la huelga del 30A como también de la no prestación de servicios que la CATT cumplió el miércoles y promete reiterar para el 25 del corriente, uno de los puntos que la CGT había macerado en forma de acuerdo con el Gobierno retomó vigencia: el blanqueo laboral. Si bien en Azopardo las mensuras son cautelosas, la Casa Rosada debe honrar su parte en la negociación que incluyó también a la agencia nacional de salud y los fondos de obras sociales. Este último tópico si bien tuvo anuncio oficial no se concretó en transferencia de efectivo alguno según realzaron fuentes de la CGT ante la consulta de BAE Negocios.

Respecto al blanqueo laboral que con bajo perfil se forjó en intento parlamentario desde la banca del sanjuanino oficialista Roberto Basualdo, cumplidas las PASO en esa provincia, "las comisión mixta se encuentra en plena labor", refrendaron las mismas fuentes. Empero alertaron que el visto bueno de Azopardo no será a carpeta cerrada, sino que consideran indispensables una serie de requisitos para que se consolide con fluidez su marcha legislativa. Entre ellos los sistemas de multas a organizaciones sindicales, minimizar efectos legales indirectos cuando los sindicatos tercerizan prestaciones o servicios y en caso de conflicto laboral terminan como empleadores "absolutos" en cualquier litigio que se plantee y otros capítulos que merecen atención a criterio cegetista.

El inicio de este nuevo intento que generó el proyecto de Basualdo tuvo su primer econtronazo abierto cuando aduciendo un "cambio de texto" bajo lobby empresario, hizo que la central obrera pegara el faltazo en el Congreso. Aquella ausencia del secretario general de la CGT Héctor Daer y la comitiva sindical en el Parlamento fue más que un detalle ya que el PJ había condicionado su mirada positiva a que la central obrera brindara luz verde al proyecto de blanqueo.