Cuatro días después de que el presidente Alberto Fernández ordenara frenar la suba del 5% en el precio de los combustibles que iba a aplicar YPF y, junto a ella, todas las firmas privadas, el asesinato del líder militar iraní Qasem Soleimani por parte de Estados Unidos disparó la cotización global del petróleo y sumó presión al valor de las naftas y el gasoil en territorio argentino. Mientras las petroleras pugnan por un aumento en los surtidores, en el Gobierno aseguran que no tomarán decisiones en base a eventos coyunturales aunque admiten que, si la tendencia al alza del crudo se extiende, no podrán contener el incremento mucho tiempo más.

Consultada por BAE Negocios, una alta fuente de Energía aseguró: “No vamos a reaccionar en base a una coyuntura que no sabemos cómo se va a proyectar. Aunque si el precio sigue subiendo, eso se va a reflejar en los surtidores. Si la suba no se extiende, la idea es mantener los precios un tiempo más. Siempre entendiendo las necesidades de las petroleras privadas y de la estatal para profundizar la explotación de Vaca Muerta. Es un equilibrio delicado: no vamos a ir a una suba desmedida pero tampoco a que se atrase a un punto en el que las compañías dejen de invertir”.

El viernes, tras el ataque, el crudo Brent del Mar del Norte, que es la referencia en Argentina, se disparó 4% y alcanzó los US$69,50 por barril, 12% más que hace un mes. Si el conflicto escala, se afectaría la oferta y el precio continuaría hacia arriba. Es que Medio Oriente es el epicentro mundial del tráfico de petróleo: seis de los once mayores países productores costean el Golfo Pérsico.

Aun no hubo respuesta militar pero arden las amenazas cruzadas. “Es probable que los precios se mantengan en torno a los US$70 por barril, pero podrían alcanzar los US$80 si el conflicto se extiende a los campos petroleros del sur de Irak o si el acoso iraní a los envíos comerciales se intensifica”, plantó la consultora Eurasia Group en un informe.

Algunas petroleras privadas aseguraron que el reciente salto del Brent amplió el retraso en los precios locales a más del 10%. “Eso presiona sobre los costos de producción de los combustibles, que vienen desde hace más de un año corriendo desde atrás”, acotaron desde otra. Mientras mantienen muchas inversiones en stand by, las firmas reclaman un incremento. Es que, si bien los combustibles están liberalizados, YPF domina casi el 60% del mercado y es el instrumento del Estado para intervenir.

El lunes pasado, en acuerdo con Economía y Desarrollo Productivo, YPF había informado a las estaciones de servicio una suba del 5%, pero antes de que se haga efectiva, Fernández salió a frenarla, en un contexto de anuncios de congelamiento de las tarifas de gas, luz y transporte. Pero en las carteras económicas, con el foco puesto en estimular las inversiones en Vaca Muerta como futura vía de ingreso de divisas al país, coinciden en que los precios de los combustibles no deberían seguir frenados por mucho tiempo.

Con todo, el 1° de febrero se sumará el incremento en los impuestos a los combustibles en torno al 8%, que debía producirse la semana pasada pero el Ejecutivo pospuso luego del freno a la suba de las naftas.

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