Pese a la caída de imagen que sufrió el Gobierno en diciembre, el macrismo tiene una mirada más allá de estos cuatro años de gestión. Puertas adentro no se piensa en mejorar la economía en solo "un primer mandato". En el entorno de Mauricio Macri hablan con naturalidad de la "reelección" y de que el problema de la inflación "no se va a solucionar" como muchos creían en el segundo semestre o en una gestión. "Queremos una inflación lógica y que baje año a año", auguraron en la Casa Rosada.

Algunos indicadores económicos alientan al oficialismo cuanto presentan los datos de crecimiento. Esos son los números con los que el equipo económico entusiasman al Presidente cuando analizan los datos duros de la economía. Sin embargo, en las reuniones de la mesa chica la prioridad en el ranking de preocupaciones sigue siendo la lucha contra la inflación y apostar a mejorar la rentabilidad argentina.

La imagen del Gobierno viene golpeada desde finales del año pasado cuando las encuestas -incluso las propias- mostraron una notable curva descendente. El entorno presidencial jura que la tendencia comenzó a revertirse. "Se frenó y empezó a subir de vuelta", afirmaron a este diario. Es fundamental para la Casa Rosada que la imagen mejore después de una semana complicada, que incluyó la renuncia del subsecretario General de la Presidencia, Valentín Díaz Gilligan, salpicado por el descubrimiento de una cuenta no declarada de 1,2 millones de dólares en un banco de Andorra. También se sumó la multitudinaria marcha de sectores sindicales opositores en la 9 de Julio encabezada por el camionero, Hugo Moyano, públicamente enfrentado con Balcarce 50. "La marcha fue una demostración de un viejo sistema. Creen que muestran fortaleza pero es un gesto de debilidad absoluta", analizaron desde el edificio de Gobierno. Adjudicaron a "cuestiones personales" la decisión del líder sindical de haber convocado al 21F. Tampoco quisieron hablar de la cifra de movilizados, a quienes identificaron como "un sector muy chiquito" que representa al antimacrismo.

Desde el Gobierno dejaron trascender otra preocupación: la oposición. "Está muy fragmentada", lamentaron desde el entorno presidencial. Uno de los inconvenientes que tendrán por delante es la imposibilidad de hacer acuerdos, según los planteos que se hacen en la mesa chica. "Nos gustaría otro tipo de oposición. Está muy disgregada", reconocieron. El análisis sobre cómo está estructurada la oposición no sólo la hacen por los representantes gremiales, sino también por los sectores políticos y empresarios. "¿A quiénes sentaríamos en una mesa para un gran acuerdo nacional?", se cuestionaron internamente.

Esta semana las miradas estarán puestas en la Asamblea Legislativa. Macri hablará ante los legisladores y expondrá los ejes del tercer año de gestión. En Balcarce 50 advirtieron que no habrá presentación de grandes proyectos. Las reformas laboral y previsional dejaron al Gobierno en una relación tensa con el Congreso, que aún insiste en avanzar con los cambios. La ley original de la reforma laboral quedará divida en varias leyes. El blanqueo laboral es el que más consenso tiene, aseguraron desde el oficialismo.

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