En la Sociedad Rural, el mismo escenario donde un día antes el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, cerró el acuerdo con la CGT sobre el borrador del proyecto de la reforma laboral, el presidente Mauricio Macri obtuvo ayer la foto con los principales líderes sindicales. Con esa imagen, el oficialismo busca acelerar el debate en el Congreso y condicionar a parte del peronismo.

Esta vez evitaron realizar un acto en el Salón Blanco o la Quinta de Olivos. En la Casa Rosada buscaron que el encuentro del mandatario con los referentes cegetistas pareciera casi casual. Por la tarde, luego de un breve discurso en la clausura de la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación sostenida del Trabajo Infantil, Macri saludó a los gremialistas que lo escuchaban en primera fila, entre ellos la cúpula de la CGT, integrada por Carlos Acu- ña, Héctor Daer y Juan Carlos Schmid; el titular de UPCN, Andrés Rodríguez; y el secretario general de la UOCRA, Gerardo Martínez, que estaba sentado junto al vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja.

“Nos sentimos muy orgullosos de que hayan elegido a nuestro país para seguir ratificando el compromiso que tenemos todos, por suerte ya es universal, en la lucha por la erradicación del trabajo infantil, del trabajo forzoso, y a su vez generar condiciones para crear empleo de calidad para los jóvenes”, sostuvo el mandatario, quien un rato antes había celebrado lo que sus principales asesores destacan como “la otra victoria de la semana”, en alusión el pacto sellado con los gobernadores para la reforma fiscal.

Triaca había logrado el día anterior llegar a un principio de acuerdo con la central sindical luego de algunas modificaciones a la iniciativa oficial. Por el contrario, las dos CTA y el moyanismo continúan con fuertes críticas al proyecto del Gobierno de llevar adelante una flexibilización laboral, a la que se sumaría una reducción de la planta de trabajadores de distintos organismos del Estado y un intento de rebaja en los salarios de los estatales.

Aunque desde el Poder Ejecutivo aseguran que no hay vuelta atrás, el titular de la cartera laboral espera cerrar los últimos detalles con la CGT sobre el borrador que finalmente enviarán al Senado. Si bien en los principales despachos de Bolívar 1 consideran como un triunfo haber acordado en menos de una semana con el triunvirato que hasta hace poco se mostraba reticentea acompañar la propuesta que impulsaron desde la Casa Rosada, sostienen que el “Gobierno también cedió puntos importantes para llegar a un consenso”.

El objetivo es que la iniciativa de la alianza Cambiemos sea aprobada en la Cámara alta antes del recambio legislativo del 10 de diciembre próximo para evitar que la ex presidenta y recién electa senadora nacional de Unidad Ciudadana Cristina Fernández obtenga protagonismo durante el debate, a la vez que deje expuestos a varios otros senadores del PJ, que hasta hace casi dos años estaban alineados al kirchnerismo.

  • Protesta de la izquierda y gremios disidentes

Manifestantes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), acompañados por sindicatos no alineados a la CGT, protestaron ayer con un corte de tránsito en la intersección de las avenidas 9 de Julio y Corrientes, para manifestarse en contra de la reforma laboral que impulsa el Gobierno.

A partir de las 7 y durante varias horas, trabajadores despedidos de PepsiCo y otras organizaciones sindicales hicieron un corte frente al Obelisco, y manifestaron fuertes críticas contra la central obrera y el Ejecutivo.

Según un comunicado, de la protesta formaron parte trabajadores estatales, telefónicos, aeronáuticos, docentes, metalúrgicos y ferroviarios, todos integrantes del Movimiento de Agrupaciones Clasistas, con el apoyo de los partidos de izquierda. “Rechazamos la reforma pactada ayer en la Rural entre la CGT y el Gobierno a espaldas de los trabajadores”, sostuvo el diputado electo Nicolás Del Caño, que estuvo acompañado por otros dirigentes del FIT como Patricio Del Corro y Nathalia González Seligra.