La alta inflación aparece como un factor que mantendrá el consumo masivo en niveles bajos ya que el salario real crecerá poco. De acuerdo a Radar, “el consumo privado medido en las Cuentas Nacionales (PBI) crecerá durante el año que viene, impulsado por el consumo de bienes durables importados (ejemplo automó- viles) y los servicios. El consumo masivo, relacionado con los sectores de menores ingresos, seguirá siendo un componente rezagado, ya que los salarios reales no crecerán o lo harán a niveles muy bajos mientras que el empleo seguirá mostrando las debilidades del 2017 (creación en puestos de menor remuneración, aumento de la informalidad, etcétera).

El consumo privado para el IET, en tanto “va a depender de lo que suceda con el empleo, cómo varíe el salario real y el crédito. La pregunta es con el nivel de inflación que se espera para este año cómo variará el salario. En las ramas más menos calificadas sube el empleo pero no el industrial”, dice Mariano De Miguel. Diego Giacomini de Economía y Regiones, afirma que el “consumo no va a ser un elemento dinamizador”.

El informe del Artículo IV del FMI publicado el viernes pasado estimó que habrá una fuerte desaceleración en el consumo privado. Mientras en 2017 calculó que ese ítem avanzó a ritmo de 5,1%, en parte como rebote del retroceso del año anterior, mientras que este año se moverá a ritmo de 3,3%.