El movimiento obrero recupera energía contra la reforma laboral, aún cuando las divisiones clásicas y variopintas, cercenan la contundencia para el reclamo. La sensación térmica incluso supera el debate interno sobre la estabilidad del triunvirato de Carlos Acuña, Héctor Daer y Juan Schmid como el techo de hormigón para las paritarias. Frente a ellos, en la Casa Rosada no hay lugar a dudas de que el proyecto avasallará resistencias, como sucedió con la modificación previsional. A la vista del DNU ómnibus, capí- tulo que declara embargables las cuentas sueldo, laboralistas como Héctor Recalde y su hijo Mariano, alertaron sobre un disparo directo contra los trabajadores, eludiendo al Congreso y avizoran que esa medida tendrá un estallido judicial como contra ofensiva. No son lás unicas reflexiones de estas horas:“hay una necesidad imperiosa de elaborar un plan programático contra esta coyuntura, donde los derechos de los trabajadores van para atrás” Pablo Biró, referente de los pilotos aéreos en APLA, le expresó a BAE Negocios remarcando que el presente es “un momento histórico que exige definiciones sin medias tintas”.

Esa coyuntura para la mayoría de los jefes gremiales mantiene una “tónica de disciplinar” abarcando el usufructo de los escándalos y apresamientos de Marcelo Balcedo (Soeme) o la Uocra Bahía Blanca, como también de “sutiles golpeteos de carpetas contra escritorios”.

El titular de Canillitas y secretario administrativo de la CGT Omar Plaini se explayó sobre declaraciones de personas vinculadas al Gobierno “que buscan descalificar al sindicalismo con acusaciones de corrupción, en base a los casos que se conocieron en los últimos días. Si un dirigente gremial cometió un ilícito debe investigarse y castigarse. Pero también estamos en una crisis de valores que afecta a otros sectores como son los empresarios y los jueces’, enfatizó.

Echando a la mano ejemplos de otro tenor Plaini lamentó que la página web del Ministerio de Educación bonaerense “difunda un instructivo para que los trabajadores se desafilien de los gremios”, más allá de que la administración de María Eugenia Vidal sostuvo que esa medida se adoptó respecto de “afiliaciones involuntarias” que se verificaron del Soeme.

Otro de los interlocutores fue el triunviro Carlos Acuña, que ante la consulta de Radio 10 consideró que la reforma laboral no es cosa juzgada como vislumbra el Ejecutivo, “no tiene ningún futuro y es una reforma que no tiene ninguna ventaja, no hay un equilibrio”. Al referente de los estacioneros no le sumó la “reaparición” del gastronómico Luis Barrionuevo, tanto por sus altisonantes dichos respecto de “gobiernos que terminaron mal cuando atacaron a sindicatos” y tampoco puertas adentro de la CGT, por la mesa que integró Barrionuevo, semanas atrás para “sostener y respaldar” al triunvirato, empero Acuña dijo lo suyo. Pérdida del poder adquisitivo y techo paritario del 16% fueron los tópicos que abordó. “El consumo es mantener el kiosco, el almacén. Son puestos de trabajo informales que antes sobrevivían con eso. Ya hoy no es más creíble” y respecto a la puja salarial consideró “el Gobierno no tiene que fijar el sueldo a nadie. Cada sector tiene que discutir de acuerdo con las posibilidades que tiene”.