Batalla pendiente el debate de la reforma laboral que marca el clima de la CGT y el movimiento obrero no alineado en Azopardo. El regreso al foro sindical público de Hugo Moyano del martes rubricó una tendencia desde su palabra, ese apellido se emparenta con la oposición más firme a las modificaciones que pretende el Gobierno en el escenario laboral. Amén de la alternativa por decreto que baraja Cambiemos para asestar de un solo golpe las variantes que pretende (Ver Pág.13), que echarían por tierra sus promesas de no asemejar la reforma al caso de Brasil e ir en la discusión "sector por sector".

Surgen también criterios más allá del moyanismo, como sectores con poder dentro de la central que todavía no pueden digerir otro retorno reciente, el de Luis Barrionuevo. Lo hacen con críticas fundadas y por ahora off the record.

"Si querés ponerle nombre y apellido a quien paró la reforma laboral, no hace falta buscar mucho, es Pablo Moyano. No sé qué película viste. También podés ver qué postura tuve frente a todos los ajustes del gobierno, hay registro. Abrazo", escribió Facundo Moyano en Twitter para responder un mensaje provocador de otro usuario en esa red. La palabra del legislador nacional marca la concepción de esa familia en torno a Pablo, quién además de secretario gremial de la CGT adhiere sin tapujos a la línea más combativa que propone la Corriente Federal (CFT) liderada por el bancario Sergio Palazzo. Y todos los dirigentes sindicales, incluso afines a Cambiemos desde las 62 saben que no todo comienza y termina en la reforma laboral, reducción de sindicatos, paritarias con techo de hormigón, freno hidráulico a los mandatos prolongados en gremios, flexibilización, despidos y terreno marcado a favor de empresarios es parte de la cancha donde deben jugar hoy.

En letra fiel la misma tónica la describió el triunviro Juan Schmid al precisar que "el intento oficial de reabrir una mesa de mayor confianza fracasó. El Ejecutivo procuró presentar una discusión sobre esa iniciativa y concluyó sancionando una mal llamada reforma previsional, que es un recorte liso y llano de los salarios". Mientras que Pablo Moyano con serenidad considera que los intentos por "disciplinar" a los dirigentes obreros que se planten eran "un riesgo previsible" y el tiempo les da la razón ya que la reforma laboral dejó de ser un mero trámite para su aprobación "y los ataques que sufrimos tienen que ver con el freno impuesto", remarcan en su entorno.

No solo en los sectores afines a Moyano hay consideraciones respecto al "día a día", también se expresaron otras voces. Sergio Sasia el jefe de la Unión Ferroviaria que viene de participar en el encuentro "reservado" en el sindicato del Gas con otros secretarios generales relevantes semanas atrás, entre ellos el triunviro Héctor Daer, reiteró que su concepción sigue enmarcada por lograr "una agenda programática para debatir frente a los trabajadores y la sociedad toda" y acotó que respecto a reformas esa urgencia debe tener en cuenta que la Casa Rosada "ya logró la reforma previsional".