Pisando el carril que llevará a las elecciones, el movimiento obrero se propone recuperar protagonismo en las candidaturas. Asoma por caminos divididos: peronismo unificado o versiones de éste sin el sello original. La primera alternativa es sin contenido de kirchnerismo, en cuanto a la segunda su génesis por un lado implica ser dignos del pensar sin maquillaje ideológico y volver sobre los pasos perdidos que si bien terminaron en derrota en 2015, presentan la esencia, sobre todo ante el esquema que llevó adelante Cambiemos.

Es tiempo de considerar que si de "unidad" se habla, tanto el PJ como los sindicatos dan el talle a una definición bizarra que pronunció la vicepresidenta Gabriela Michetti por el balance negativo que resulta de las promesas de campaña y lo realizado. "Aspiracionales", dijo la titular del Senado en cuanto los compromisos de palabra del Gobierno para captar adhesión. Pues bien, lo "aspiracioinal" más propio del marketing o charlas de autoayuda también resume a la "unidad peronista" y su prima directa, la "unidad del movimiento obrero". Ese punto es una especie de horizonte visible pero siempre inalcanzable. A lo sumo la mejor perfomance revela el concepto de orden y acatamiento que no implica adhesión.

“El límite es Urtubey”, sentenció Pablo Moyano desde el Frente Sindical marcando el campo

La CGT que desactivó la escenografía de un paro para cerrar 2018 en el logro del bono de fin de año por DNU confía en la construcción de puentes políticos. Dentro de la estructura de Azopardo y por ende en la rama de las 62 Organizaciones afines el precepto de que "las soluciones del país pasan por la política y no por la dinámica sindical" es bandera.

Fue el espíritu que meses atrás convocó a figuras de peso de Azopardo, no sólo de su consejo directivo, en una presentación lanzamiento en la UOM, hilvanada con discresión y en partitura de discurso tradicional. Luis Barrionuevo, Antonio Caló, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez , Héctor Daer, la UTA y otros definieron la conducción del clásico "brazo político del PJ" en Hugo Benítez de Textiles. En la otra rama de las 62 que Gerónimo Venegas alineó junto a Cambiemos a punto de caramelo y definición de ser "la pata peronista" del oficialismo a cargo de Ramón Ayala (UATRE) la movida los sorprendió. Sin perjuicio de ello no dejarán sólo al Gobierno con quien comparten más que fotografías y sonrisas, aún con las cicatrices del episodio Jorge Triaca, ex ministro y ex secretario de Trabajo.

"Con ella, no"

A este punto de la coyuntura resta ponderar que la resistencia del 99% de los citados al regreso de Cristina Fernández a candidatura alguna es tema cerrado. Incluso varios deslizan que fueron convocados a compartir un café con la ex presidenta y se excusaron de la tertulia. Heridas de convivencia y trato durante el mandato kirchnerista se pueden bosquejar con lo que alguna vez dijo Facundo Moyano "Cristina no es Néstor".

Desde el mismo apellido de tradición camionera fue Pablo Moyano quien además de considerar que otra CGT es posible, que la resistencia al modelo económico y la política de Cambiemos es el desafío a vencer, jugó su carta que desarrolla mucho antes del 21F del año pasado y que tiene perfume de alianza estratégica. "El límite es Urtubey (Juan Manuel)" es más que la leyenda para una remera de rock. Sintetiza que congeniaron lo que mensuran en persecución judicial, las coincidencias y más para ofrecer alternativa electoral. Juega su papel allí la figura de José Luis Gioja, titular del PJ, como también los buenos oficios del "canciller" Omar Plaini para articular potencia obrera con vistas a las urnas.

La experiencia Unidad Ciudadana ya logró bancas a nombre de Walter Correa (curtidores), Vanesa Siley (judiciales) y otros. Tiene base ideológica y de contenidos en la formación que supo ser base conceptual de Hugo Moyano en los 90, el MTA, columna de la Corriente Federal y el Frente Sindical que comanda el moyanismo con el radical y Bancario Sergio Palazzo como figuras decisivas. (ver nota abajo)

Expectantes, en el Movimiento de Acción Sindical (MASA) de Sergio Sasia y Omar Viviani también esperan desarrollar su juego. Todos atentos y en punto común a la botonera que activa el Gobierno para llegar a las elecciones en medio de una crisis/ajuste que, citando al ministro Dujovne, ya habría derrumbado a cualquier otro Ejecutivo.