El dato oficial que publicó ayer el Indec terminó de confirmar lo que anticiparon las mediciones privadas: por el impacto de la megadevaluación y la escalada inflacionaria, el salario real se derrumbó 12,1% el año pasado y tuvo su mayor caída desde 2002. Con este deterioro, el poder adquisitivo se ubicó en su nivel más bajo en diez años.

El índice de salarios de diciembre subió 2,5% y, pese a las revisiones paritarias que se activaron en los últimos meses de 2018, no logró equiparar el 2,6% de inflación. Así, los sueldos acumularon a lo largo del año un alza del 29,7%, que perdió por goleada con el mayor IPC desde 1991, que marcó 47,6%. En términos reales, esto implicó una pérdida del 12,1% en el poder de compra de los trabajadores.

Todos los sectores salieron perdiendo, aunque no en la misma magnitud. Entre los asalariados registrados, los estatales perdieron 11,8% y los privados 11,7%. Los informales, siempre más vulnerables a las crisis económicas por la mayor inestabilidad y la falta de representación gremial, vieron caer sus ingresos 13,8%, pese a que el Indec midió unas sorpresivas subas nominales del 5,3% y 4,7% en noviembre y diciembre respectivamente.

Consultado por BAE Negocios, el coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA, Luis Campos, explicó que las series del Indec no permiten reconstruir la evolución de los ingresos durante los últimos años. Sin embargo, con números del SIPA, el IPC 9 provincias y el IPC CABA, calculó que el poder adquisitivo de diciembre y del 4° trimestre de 2018 fue el más bajo de toda la serie del SIPA, que comienza en 2009. "Si bien no tenemos el dato para 2008, puede estimarse que estuvieron por debajo", explicó. Así, hay que volver diez años atrás para encontrar un salario real menor que el actual.

El salto del dólar de más del 100% que desencadenó una suba de precios mayoristas de casi el 74% y que trasladó a las góndolas aumentos del 47,6%, las paritarias que corrieron siempre por detrás y la pérdida de empleos formaron el cóctel explosivo que determinó que los trabajadores sean los grandes perdedores de la crisis.

"Sin lugar a dudas, la masa salarial fue la variable de ajuste de 2018. Los salarios crecieron por debajo de la inflación (y del dólar), la cantidad de trabajadores cayó y las contribuciones patronales empezaron a descender a la luz de la reforma tributaria", explicó un informe del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA). Como ejemplo, el reporte de supermercados del Indec de diciembre mostró una suba nominal del costo laboral sectorial de apenas 19%.

Pese al deterioro del año pasado, los analistas consideran muy difícil que en este 2019 electoral se recupere parte de la capacidad de compra perdida. Por lo pronto, ante un comienzo de año con el IPC sin tregua, los economistas estiraron sus proyecciones de inflación por encima del 35% (ver página 2). Además, el contexto de destrucción de empleo complicará aún más las negociaciones salariales.

"Las paritarias y la evolución de los salarios son la gran incógnita para 2019", señala el ITE-FGA. Y agregó: "Para los gremios hay dos desafíos: recuperar lo perdido el año pasado y no volver a perder". Las primeras propuestas oficiales en las negociaciones con los docentes dieron algunas pistas del plan de Cambiemos: acompañar la inflación para no perder más este año y consolidar lo perdido en 2018. El resultado dependerá de la capacidad para pulsear de los distintos gremios. Y, claro, de que el dólar no vuelva a dispararse.

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