Es casi un acto reflejo, el celular está ahí y se vuelve imperiosa la necesidad de consultarlo, de chequear si tenemos mensajes pendientes o de sobrevolar las redes sociales en busca de los últimos posteos. Las series con su streaming infinito y el desafío de los videojuegos también son magnéticos y nos mantienen atrapados frente a la pantalla. Las tecnologías crearon nuevos mundos y cambiaron hábitos.

Hoy se celebra en todo el mundo el Día de Internet. Junto con las posibilidades fascinantes que brindan estos tiempos de interconexión remota, también surge la necesidad de encontrar un uso equilibrado de estas nuevas formas de comunicación con las que convivimos. Los especialistas consultados plantearon herramientas que abordan desde los casos de patologías y adicciones al simple deseo de un mayor autocontrol.

El 12% de los argentinos reconoce niveles muy altos de uso excesivo y continuo de las Tecnologías de la Información, indica un estudio presentado por la Universidad Siglo 21 en febrero de este año. El informe concluía además que el 27% tiene ansiedad si no tiene acceso a Internet, correo electrónico o teléfono móvil y 1 de cada 4 encuestados siente un impulso interno que le obliga a utilizar estas tecnologías en cualquier lugar y en cualquier momento.

“La adicción no tiene que ver con el elemento en sí, sino con la posición que el sujeto toma ante eso. Con el uso de las redes sociales arma una realidad virtual con la que queda sustraído del mundo que lo rodea. Siempre es la función del adicto crear otra realidad donde pueda satisfacerse. Las adicciones son siempre autoeróticas y la tecnología y las redes entran en eso”, indica Karina Di Benedetto, profesora titular de Psicoanálisis de Fundación Barceló, sede La Rioja. La especialista indica que estos medios generan placer momentáneo, pero después envidia y angustia cuando uno se aleja. “La tecnología por estar al alcance inmediato resulta propicia para obturar vacíos. Ya no hay espera en esta época, porque genera incertidumbre y angustia”, destaca.

Según señaló, los casos patológicos son aquellos en los que se corta definitivamente el lazo social. “Es difícil el tratamiento. Desde el psicoanálisis, lo primero que hay que mostrar es que pueden existir satisfacciones por fuera de lo autoerótico, en el encuentro con el otro. Y aprender a soportar que no siempre la vida es satisfactoria. Desde el punto de vista conductual se buscarán cambiar hábitos, ponerse tiempo máximo frente a la pantalla, eliminar redes”, indica.

Una investigación realizada por la experta de la Fundación Barceló arroja luz sobre las características de nuestras interacciones en las redes. “Lo que comprobamos es que mediante las redes sociales no se arma vinculo, cuando se da es previo. No hay vínculo sin presencia. En las redes hay una interacción con perfiles”, explica.

La Doctora Magdalena Boano, Jefa de Clínica de Conductas Adictivas de INECO, explica, en los casos extremos, en general hay algún trastorno psiquiatrico asociado como ansiedad, abuso de otras sustancias, trastorno por deficit de atención. De todas formas, aclara que la comunidad científica sólo define formalmente la adicción a los videojuegos.

“Para los casos que no llegan a ser patología, hay que encontrar un límite, tarea que no es fácil. En el punto en que no nos hace bien, no nos permite tiempo de introspección y que limita nuestra vida social hay intentar monitorearlo o controlarlo”, indica y como herramienta menciona que hay muchas aplicaciones que ayudan a controlar el tiempo que pasamos con el celular. “Nuestro cerebro no está preparado para hacer muchas cosas al mismo tiempo. Cuando estamos con el celular haciendo varias cosas nos distraemos. Poner algún tiempo de control puede ser más eficaz que intentar hacer varias tareas a la vez”, señala.

Esos raros problemas nuevos

La nomofobia, miedo a separarse del celular, y el Phubbing, chequear el celular y desatender a la persona que uno tiene enfrente, son algunos de los males de época. También con nombres importados, dos derivados antagónicos están en esta lista de pesares modernos: el FOMO (fear of missing out) es el miedo a perderse las notificaciones, cambios de estado, mensajes, emails o llamadas, mientras que una contrapartida a la que se puede aspirar como versión equilibrada es el JOMO (Joy Of Missing Out), que significa “la alegría de perderse cosas” en referencia a dejar de interactuar con el teléfono móvil para conseguir desconectar mentalmente, mitigando el estrés dañino y consiguiendo un descanso emocional e intelectual.

En la Fundación Manantial, uno de los centros más reconocidos en el sector, empezó a tratar problemas de adicción a la tecnología a partir del año 2011. El primer paciente presentaba un cuadro de aislamiento social, trastorno del sueño y gran disminución en el rendimiento laboral. En los últimos tiempos se ha comenzado a describir el complejo de “likeme”, donde el obtener un “me gusta” en las redes sociales se vuelve una pequeña droga”, explican desde la institución. Este síndrome se da en personas con una identidad deficiente, que dependen de la mirada del otro para ser. Son personas con baja autoestima y que buscan desesperadamente la aprobación del otro.

Cerca del 30% de los pacientes de la institución tienen adicción a la tecnología y en el último año hubo un incremento en las consultas. La mayoría llega por casos de adolescentes que se aíslan del entorno familiar debido a la cantidad de horas dedicadas a los videojuegos. El tratamiento se basa en un abordaje terapéutico interdisciplinario. El paciente concurre al centro dos y tres veces por semana y se intenta trabajar para recuperar las habilidades sociales, regular emociones y desarrollar un plan para incluir la tecnología en la vida diaria de una forma saludable. También hay un programa de desintoxicación digital que ayuda a las personas a tomar conciencia acerca de cómo seguir conectados con nuestra vida real y aun así tener una experiencia digital. Cuenta con campamentos intensivos, psicoterapia familiar e individual, talleres de prevención y grupos de apoyo.

Intentos por alcanzar un equilibrio saludable en esta vida hiperconectada.

Ver más productos

San Félix de Valois, en el recuerdo de la iglesia católica.

La iglesia recuerda hoy a San Félix de Valois

Macri planea resolver la transición por decreto

Macri planea resolver la transición por decreto

El Vaticano contra “la manipulación de la religión”

El Vaticano contra “la manipulación de la religión”

Ver más productos