En medio de un clima de altísima tensión y en el marco de un operativo de seguridad sin precedentes en el Congreso, Cambiemos no logró avanzar con el paquete de reformas económicas, entre ellas la previsional, que cambia el cálculo de haberes jubilatorios.

Pasadas las 14.30 y todavía sin el quórum necesario para abrir el debate, el jefe de la bancada del FpV, Agustín Rossi, se presentó en el recinto para pedir que se levantara la sesión debido a que ya había transcurrido la media hora reglamentaria para abrir el debate. Además argumentó que tampoco estaban dadas "las condiciones políticas" para avanzar con la sesión. Pero a los pocos minutos, el oficialismo logró ocupar de modo efímero las 129 bancas necesarias y le presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, anunció que avanzaría con el debate. A los pocos segundos y en medio de los reclamos de la oposición, el tablero anunciaba una presencia de 126 diputados presentes.

Fue cuando varios dirigentes del oposición se arrimaron al estrado para increpar a Monzó, que anunció que en ese momento contaba con 130 diputados. Pero el clima se tornó aún más espeso. A tal punto que se desató una batalla de insultos entre Monzó y los legisladores opositores.

La presidenta del bloque del Frente Renovador, Graciela Camaño, tomó la palabra sin sentarse en su banca para no sumar un número más en el tablero. Denunció que no se podía sesionar "con un Congreso militarizado y con la represión que hay en calle". Además, le reclamó a Monzó que "no le dé vuelta al reglamento, que aquí no hubo quórum".

A esa altura, desde ese espacio, empezaron a acusar al oficialismo de haber alcanzado había sido posible tras una maniobra fraudulenta. "sentaron diputruchos", denunciaban, algo que nadie pudo comprobar.

Apuntaron a los oficialistas Jorge Enríquez, que iba a jurar como diputado en reemplazo de Joanna Picetti, y a Astrid Hummel, que ocupará el lugar de Ana Martínez

"Es absolutamente falso que yo haya ocupado hoy una banca", se defendió Enríquez que aseguró que se encontraba detrás de Monzó defendiéndolo de las agresiones. La denuncia nunca se refrendó con pruebas.

En medio de los gritos cruzados, Elisa Carrió tomó la palabra "en nombre de Cambiemos" y pidió que se levantara la sesión. "Lo peor que puede hacer la Cámara de Diputados es sesión en medio de un clima de violencia", dijo para enseguida pedir que se levante "esta sesión escandalosa". "No vamos a contestar a la violencia con su violencia, vamos a compensar a los jubilados, por eso estoy sentada acá".

Después llegaron los festejos de todo el arco opositor. Facundo Moyano, Felipe Solá, Agustín Rossi, Axel Kiciloff y Nicolás del Caño, terminaron celebrando la caída de la sesión entre abrazos y cánticos.