Ocho familias de los tripulantes del submarino ARA San Juan se presentarán como querellantes en la causa que se investiga en el juzgado federal de Caleta Olivia. Así lo confirmó el padre de uno de los submarinistas, Luis Tagliapietra, quien ayer se reunió con la jueza Marta Yáñez.

"Somos ocho familias en total que queremos tomar conocimiento de la investigación, aportar como prueba lo que pudimos recabar, para que se siga investigando y saber dónde estamos parados", expresó Tagliapietra, quien se mostró decepcionado por la información de la búsqueda que reciben los familiares por parte de la Armada Argentina.

"Hemos esperado bastante y nos han mentido. Claramente nos han ocultado cosas. Escuchamos los comunicados en los que reconocen que esto es así, pero a nosotros nos podrían haber dicho antes", indicó el hombre minutos antes de reunirse con la magistrada.

Si bien el padre del teniente de Corbeta Alejandro Damián Tagliapietra comentó que espera que tanto su hijo como el resto de la tripulación "aparezcan con vida", admitió que "ya pasaron 14 días y estamos peor que en el primero".

"Quiero saber la verdad, quiero que no nos mientan más, no tenemos hipótesis de conflicto para que el secreto de Estado sea tan secreto. Hay algo que huele a tufo", sostuvo.

En relación a la búsqueda, los barcos que participan del operativo ya barrieron el 68 por ciento del área en el que podría encontrarse el navío, del que nada se sabe desde hace dos semanas, y la zona de rastrillaje se redujo a unos 40 kilómetros, aunque aún sin resultados positivos.

El vocero de la Armada, Enrique Balbi, indicó que la zona de búsqueda se redujo tras recibir nuevos datos de distintos organismos internacionales que determinaron un área que representa una superficie de "20 veces la Capital Federal".

Balbi comentó que la meteorología es buena y anunció que hoy "va a ser mejor".

Además, se encargó de desmentir dos versiones que circularon el martes en algunos medios y en las redes sociales, sobre el supuesto hallazgo del submarino por parte de equipos estadounidenses a más de mil metros de profundidad, y sobre el presunto cambio de rumbo que habría solicitado el capitán del ARA San Juan.