El escenario de las discusiones salariales ofrece factores en fricción que abarcan desde la meta inflacionaria, un techo de hormigón armado que prevé el Gobierno con altura máxima de 16%, sin adicional alguno y la duda sindical respecto hasta donde presionar en los tiempos que corren. Sobre señales y en tren de "disciplinar" la oferta a los bancarios, fue del 9% rechazada de plano por el sindicato. Desde las cámaras bancarias deslizaron que la entidad que preside Sergio Palazzo, está en "lista gris oscuro" por el perfíl crítico del radical y también líder de la Corriente Federal (CFT). Respecto de la visión CGT, en Azopardo alertan sobre el nefasto efecto de inflación y deterioro del salario. Coronaron esos dichos con cifras al medir el incremento sostenido de precios en 2017, con 27,12%.

El triunviro Héctor Daer consideró que más allá de la austera intención de la Casa Rosada, las paritarias no podrán estar exentas de una cláusula gatillo para que los trabajadores "no pierdan ingresos ni poder adquisitivo" y acotó "si el gobierno fracasa en sus pronósticos, lo que no podemos hacer los trabajadores es perder ingresos y poder adquisitivo", rubricó el sanitarista en diálogo con el ciclo Toma y Daca (Radio El Mundo).

El techo firme que intentará sostener el Ejecutivo, un clásico paritario, si bien en otros tiempos y para otras organizaciones sindicales fue algunas veces de machimbre y otras de materiales más permeables, es que la discusión salarial no está fuera del contexto de pierna fuerte y "al límite del reglamento" que ofrece Cambiemos. El disciplinamiento sindical abarca en forma indirecta el renovado "entusiasmo" judicial para causas variopintas; la idea de reducir en 500 el número de sindicatos, más la estrategia de la declaración de "servicios esenciales" a las prestaciones de transporte para mermar el derecho de huelga. Todo sumado a "amables sugerencias" que fuera de grabación admiten jefes sindicales, algunas cuitas va de suyo integran el capítulo "temas clásicos", pero contrarios a los dogmas que el oficialismo pregonó y pregona. No debe dejarse de lado la situación sectorial a la hora de la mesa entre trabajadores, empresarios y el Gobienro. Ya en 2015 Antonio Caló remarcaba que la UOM priorizaba puestos de trabajo "por sobre algún punto más" en el acuerdo.

Daer consideró relevante tener en cuenta que no se puede alentar la caída del poder adquisitivo del salario "porque, si no, vamos a seguir en un espiral descendente".

El integrante del triunvirato consideró que hay un momento "delicado" del país, salvo que se reactive el mercado interno.

"Las metas que se propone el Gobierno no las viene cumpliendo", con lo cual -estimó- será necesaria la cláusula gatillo. Para Daer con un "techo de homirgón" las paritarias dejarían de tener sentido "y generaría un marco de conflictividad muy grande", escenario no recomendable según alertan desde la CGT. "Las paritarias tienen que ser paritarias y no un cepo donde el primero que no cumple es el propio Gobierno", resumió el triunviro.