En concepto de intereses por el primer año del acuerdo con el FMI se pagará el equivalente a 4,5 veces el presupuesto para vacunación, según informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda.


En una comparación que cruza los datos del Presupuesto 2019 y del FMI Country Report N°18/297, por cada $100 a pagar de intereses al FMI el próximo año se destinarán $81,5 Ciencia; $43 agua y alcantarillado; $22,3 a políticas de vacunación; $22,2 a políticas alimentarias; $15,7 a industria y $1,6 a construcción de jardines.

Tras la renegociación con el Fondo, a fines de octubre, Argentina pasó a ser el principal deudor de la cartera de préstamos del FMI y explica el 27,9% de los créditos de la entidad, seguida por Grecia (16%), Ucrania (14%), Egipto (10,8%) y Pakistán (8,1%).

De esta forma, en 2019 el PBI caerá a dos tercios de lo que representaba en 2015, acorde al último acuerdo con el FMI oficializado a fines de octubre.

“Por la fuerte devaluación, producto de la impericia del BCRA que el FMI critica, el PBI medido en dólares per cápita se volverá a reducir en 2019 (el tercer año de caída de los últimos cuatro) y la merma acumulada en los cuatro años de gestión de Mauricio Macri será superior al 30%”, explica el informe ligado . la Licenciatura en Economía de la UNDAV.

Además, la inversión volverá a caer en 2019 y será 11,2% menor a niveles del 2015 lo cual es “particularmente llamativo en un modelo económico que se pretende esté tirado principalmente por la inversión”, según consigna el informe académico.

También caerá el año próximo el consumo privado y será 11,9% menor a niveles del 2015 lo que implicará un alto riesgo para la economía doméstica, especialmente para la creación de empleos, el crecimiento y el consumo interno.

Dichas proyecciones resultan paradójicas si se considera que el FMI pasó de pronosticar un escenario de escaso crecimiento para 2018 (+0,4%), a un panorama de abierta recesión, con una caída de 2,8%, que es incluso mayor que la calculada en el proyecto de presupuesto presentado por el Ejecutivo Nacional en septiembre (-2,4%).

Otro pronóstico errático fue el de la “lluvia de inversiones” que consignó el equipo de Cambiemos al asumir la presidencia: el nivel de inversiones extranjeras directas (IED) caerá nuevamente en 2019, promediando un volumen de 0,4% del PBI cuando en 2015 estaba en el orden del 1,7% del PBI.

Por otra parte, tras la renegociación del acuerdo con el FMI, más del 81% del préstamo total se deberá devolver en el lapso del próximo Gobierno.

En este marco, la deuda externa trepará en 2019 a más de 60 puntos del PBI, que se incrementó en 8 puntos tras la renegociación del acuerdo.

Por último, según las proyecciones del FMI, el déficit fiscal en 2018, incluyendo intereses, será 0,2% mayor al de 2015, en relación al PBI.

“Nuevamente el organismo multilateral, al igual que en un principio la visión oficialista, entiende que la causa de todos los males es el déficit fiscal, confundiendo necesidades de divisas (no emitidas por la Argentina) con necesidades de pesos (emitidas por su Banco Central). En este sentido, relaciona el déficit presupuestario con la crisis del balance de pagos. De esta visión distorsionada acerca de los problemas de la economía doméstica parte la receta del Fondo para buscarle una solución al problema de la volatilidad actual”, analiza el estudio de UNDAV.

Y remarca: “La estrategia que propone el Fondo Monetario para la Argentina, y que es seguida al pie de la letra por los principales funcionarios de la administración pública nacional, no tiene que ver con un cambio de rumbo ante el evidente fracaso de la política llevada adelante desde diciembre de 2015, sino en la profundización de la misma mediante políticas monetarias y fiscales de corte netamente ortodoxo. Como corolario de lo mencionado, la necesidad de destinar crecientemente una parte del presupuesto al pago de los intereses de la deuda pública. Es por eso que en el último tiempo se ha explicitado un crecimiento del peso de los intereses como porcentaje del PBI, pero también como porcentaje del gasto público, que lleva al Fondo Monetario a proponer la profundización del ajuste fiscal y la convergencia hacia el superávit primario, ya que, desde una perspectiva ortodoxa, esta es la forma de liberar recursos públicos para pagar los servicios de la deuda”.