La CGT hizo efectivo su rechazo a la reforma laboral que plantea el Gobierno, con crítico acento de las modificaciones que se plantean a la Ley de Contrato de Trabajo (LCT). En cuanto a la instancia inmediata esa central también confirmó que será el Congreso el escenario para continuar la pulseada, como se lo había anticipado a BAE Negocios el triunviro Juan Schmid la semana pasada.

No quedaron allí los cuestionamientos a la modificación que el arco sindical considera “a punto de paladar empresario” también abarcaron la reforma previsional para considerar que las modificaciones para el cálculo de la movilidad jubilatoria por inflación redundarán en un ahorro que el Gobierno “no dudará en tratar de utilizar para compensar el Fondo del Conurbano Bonaerense”.

Tanto Schmid como su par Héctor Daer cuestionaron “los aspectos sustanciales” que vulneran la LCT, también la corrosión que se extenderá a prerrogativas de los trabajadores si no solo avanza la reforma laboral, sino el abanico de modificaciones que impulsa el Ejecutivo Nacional.

“Lanzaron tres vectores, pero las reformas están entrelazadas’, explicó Schmid. La antesala del rechazo de la CGT tuvo lugar esta misma semana desde la mesa chica de los sindicatos del Transporte que confluyen en la CATT, como también el valor adicional de la charla que en Roma mantuvieron el Papa Francisco y el camionero Pablo Moyano. Sabido es que el ex cardenal Bergoglio supera la relevancia de su investidura papal en cuanto a lo que ha sostenido sobre la cohesión del movimiento obrero y la defensa de derechos elementales de los trabajadores.

Respecto a la dinámica de la discusión, Daer especificó a la agencia Télam que con los funcionarios habían acordado “un método de discusión” y que la central obrera aguarda una respuesta del gobierno respecto de sus observaciones, a la vez que indicó que también comenzó el diálogo con los bloques parlamentarios porque, para alcanzar consensos, “el proyecto debe ser modificado”.

El referente de Sanidad sostuvo que “la CGT no aceptará cambios respecto de la fi losofía del trabajo, la política de ‘deslaborización’, el banco de horas por un año, que impedirá el pago de las extras, el cálculo de las indemnizaciones y las pasantías”, y advirtió que de no haber un acuerdo con el macrismo y tampoco en el Parlamento la central obrera evaluará entonces “las posibles medidas sindicales” a adoptar.

  • El Gobierno acepta discrepancias pero considera que no se vulneran derechos

El jefe de Gabinete del Ministerio de Trabajo, Ernesto Leguizamón, admitió “discrepancias” con la CGT por la reforma laboral y aclaró que la iniciativa oficial “no vulnera los derechos de los trabajadores”, además de considerar que la puja con la central obrera se traza respecto de conceptos filosófi cos respecto de la modificación de la legislación del Trabajo. “Con la CGT tenemos discrepancias, sobre todo con el artículo 2, pero el Gobierno no piensa que se este vulnerando el carácter protectorio del derecho respecto de los trabajadores”, añadió.

Leguizamón presidió un acto en la sede de esa cartera con miembros del Consejo Económico Social de Holanda, con quienes se iniciaron conversaciones para conformar una legislación que impulse la creación de un organismo similar en la Argentina.

El funcionario señaló a la agencia NA que respecto del artículo dos de la reforma que modifica la definición judicial del trabajo que “es un concepto moderno y tenemos una legislación que es arcaica en ciertas cuestiones”.

“Estamos en un mundo dinámico y queremos tener una legislación acorde con este situación de reformas permanentes, para seguir la evolución que está teniendo el mundo” añadió Leguizamón y consideró que la oposición de la CGT a ese artículo “es una interpretación fi losófi ca, que para nosotros no es asi”. “Estamos llevando a cabo todas las conversaciones necesarias para lograr un consenso, el dialogo nunca se cortó y no es nuestra manera de trabajar”, agregó el funcionario. Advirtió que “si bien nuestra voluntad es de dialogo y de consenso, no se puede soslayar que trabajamos en pos de consensos y ha logrado el apoyo de la población” en las últimas elecciones.

“Estamos en plena charla con la CGT y cada uno defiende lo que es justo”, añadió el funcionario.