La Casa Blanca prohibirá que sus empleados usen teléfonos celulares personales mientras trabajan, a pesar de las preocupaciones entre algunos miembros del personal de que se impedirá que sus hijos y otros familiares puedan contactarlos, dicen dos funcionarios de la Casa Blanca. El jefe del Gabinete, John Kelly, impuso la prohibición, citando preocupaciones de seguridad.

El presidente Donald Trump se quejó varias veces de filtraciones a la prensa desde que asumió el cargo, pero los funcionarios dijeron que el cambio no está relacionado con preocupaciones por la divulgación no autorizada a organismos de prensa. Un funcionario dijo que hay demasiados dispositivos conectados a la red inalámbrica de la Casa Blanca y que los teléfonos personales no son tan seguros como los entregados por el Gobierno federal. Los funcionarios hablaron a condición de anonimato para discutir un asunto interno de la Casa Blanca.

Los empleados que se opusieron a la prohibición dijeron que no pueden emplear sus teléfonos de trabajo para uso personal y que los teléfonos de trabajo no pueden enviar mensajes de texto. Creen que la prohibición será una dificultad, porque los mensajes de texto a menudo son la manera más fácil para que sus familias se comuniquen con ellos en medio de un día ocupado, lleno de reuniones.

En febrero del año pasado, el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, había ordenado revisar los teléfonos móviles de empleados de la residencia presidencial para evitar filtraciones. Según la cadena CNN, Spicer convocó a los empleados en su oficina para trasmitirles su frustración por las filtraciones que se han producido desde que el presidente de EEUU llegó al poder .

Los trabajadores fueron convocados a una "reunión de emergencia", aseguraron al diario Politico fuentes presentes en la sala, al precisar que tuvieron que dejar sus aparatos en una mesa para un "chequeo".

El portavoz advirtió a los presentes de que el uso de aplicaciones de texto codificado, como Signal o Confide, supone una violación de la ley, de acuerdo con la CNN, que cita "fuentes con conocimiento del asunto".

Después, Spicer, acompañado del abogado de la Casa Blanca Don McGahn, pidió a los empleados que facilitaran sus teléfonos para comprobar que ni usaban las citadas aplicaciones ni estaban en contacto con periodistas de manera privada.

El portavoz no sólo requirió los teléfonos de trabajo, sino también los personales.

De acuerdo con la cadena Fox News, que citó como fuente a dos funcionarios del Gobierno, "cerca de dos docenas" recibieron el aviso de Spicer para entregar sus teléfonos.

Ahora, se pusieron más estrictos y los teléfonos ya no quedan sujetos a revisión sino directamente prohibidos en un escalón que sube el malestar de quienes trabajan en la sede gubernamental y que ya habían expresado su desazón cuando tuvieron que despedir a Barack Obama luego de dos períodos consecutivos de gobierno.